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El próximo sueño es ganarle a Boca
Saviola debutó y fue figura. Ahora quiere el superclásico, aunque sea en
Reserva.
Dicen
que será el Ortega del 2000. Javier Pedro Saviola, ochomesino, de diciembre
de 1981, vive en la misma casa del barrio de Belgrano en que lo tuvo su mamá
Mary auxiliada por una amiga íntima que le ofició de partera. Javier pesó
2,400 kilos. Hoy, 16 años después (hace ocho que está en River), estirado
a un metro sesenta y nueve y con los 59 kilos que denuncia la balanza, el
pibe disfruta de los placeres de haber sido la figura de River en su debut,
de haber convertido un gol. Pavada de augurio...
Dragones al 1.800, a dos cuadras de la cancha de Excursionistas. Detrás de
una puerta de chapa celeste y de un patio humilde pero bien ordenado, el teléfono
de la familia Saviola no para de sonar. Son las 9, pero el "nene"
duerme. La noche anterior, de regreso de Jujuy, Javier se quedó charlando
con su papá Roberto hasta casi las 4 de la madrugada y ahora necesita
reponer fuerzas. "Son de la producción de Macaya Márquez, dicen que
vuelven a llamar en dos horas", le cuenta mamá Mary a su esposo. Al
rato, también se sumará el saludo de Nora, la señora que lo llevaba en
micro a la primaria del colegio Espíritu Santo; de Ricardo, el director del
Honorable Congreso de la Nación, su segunda escuela; de sus amigos, vecinos,
familiares... "Era lo que soñaba, pero jamás me imaginé todo esto",
cuenta reflexivo el protagonista de esta historia.
El flash de la foto no lo inquieta pero lo tensiona. "En el vestuario
estaba ansioso, pero todos me dieron muchísima tranquilidad", dice
mientras su mamá ordena una repisa de más de 30 trofeos, incluido el de
mejor compañero. Definido como un alumno aplicado del 4 año del Instituto
River Plate ("nunca me llevé una materia", asegura), Saviola
siente que a veces el cansancio se le mezcla entre los caños y las Ciencias
Naturales. Becado y con un preceptor que no le pasa todas las faltas, Javier
cuenta que "a veces llego tan cansado al colegio que siento que me hace
falta una siesta. Se me hace difícil". Sin embargo, no duda en cambiar
a Sarmiento por el Burrito Ortega, su prócer más admirado: "Me
encanta su gambeta, el freno, todo. Los chicos lo tienen como referente por
su humildad". Sobre un sillón, la camiseta número 27, esa que usó en
tierras jujeñas y que se pudo guardar gracias al guiño cómplice de Ramón
Díaz ("quedate con la remera y el pantaloncito", le dijo el DT).
En la pared, una foto con Ortega, otra con Almeyda y un retrato autografiado
por Amadeo Carrizo. No hay dudas: a pesar de su cariño hacia Excursio, su
vida es River: "Tenemos jugadores para ganarle a Boca. Ojalá se dé",
ruega. Hoy la cita será a las 10, otra vez con los profesionales. El
domingo llega el superclásico y Saviola lo quiere ganar, aunque sea en la
Reserva. "Es otro de mis sueños. Tal vez se dé...".
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