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Crecer de golpe
Javier Saviola es figura clave en River. Ramón Díaz dijo que había que
llevarlo de a poco, pero lo utiliza siempre en el Clausura y en la Copa. ¿No
se está sobreexigiendo a un pibe de 17 años?
Arrancaba la noche del 17 de enero de este año. Ramón Díaz y Clarín jugaban a las preguntas y a las respuestas en el Hindú Club de Don
Torcuato. Hasta que llegó este minidiálogo:
-¿Saviola tendrá chance de consolidarse como titular?
-Pará, ¿cuántos años tiene?
-Diecisiete.
-Lo vamos a llevar a un McDonalds, je.. Es muy joven. Tiene que crecer, aprender muchas
cosas. Sabemos lo que es y lo que puede ser, pero necesita tiempo.
Pasaron 128 días. Hoy los números marcan lo contrario de lo que había dicho el técnico aquella
vez: considerando todos los partidos que disputó River desde el día en que debutó Javier
Saviola, el 18 de octubre del 98, el chiquilín es el segundo jugador de campo con más minutos en cancha, detrás de
Berizzo. Pasa en el Clausura y en la Libertadores: River sale con Saviola como titular. Con una aclaración: Sin Gallardo y sin Aimar
(estaban lesionados y ambos se recuperaron hace apenas un par de semanas), el juego y la explosión en ataque dependían de
Saviola. Y ahora que el Muñeco volvió, igual River sigue siendo Saviola-dependiente. Quedó en claro una vez más el miércoles, ante
Palmeiras: en todas las chances nítidas estuvo Saviola. Había quedado claro en los cuartos de final, frente a Vélez: el gol de la clasificación lo hizo el
pibe. Eso sí, vale pisar el freno. Siempre vale. ¿Hasta cuándo puede aguantar Saviola, con sus 17 años, las continuadas exigencias físicas y psicológicas de la alta competencia?
El chiquilín vive en un mundo que hace medio año ni siquiera podía
imaginar: mientras asiste al secundario cuando el tiempo se lo permite, se luce en el mundo superprofesionalizado de la
pelota. Engaña con la gambeta a los mejores defensores del continente. Con su cuerpo pequeño, el pibe soporta a los hombres. Soporta los golpes y las cargas de jugadores ya
formados, mayores por varios años y con muchísima más
experiencia. Soporta con inteligencia, con viveza para acomodar el cuerpo y esquivar piernas que intentan
voltearlo, con habilidad, con quiebre de cintura, con ese pique que en segundos deja a los rivales "allá atrás". Así, con lo suyo y de un
plumazo, mandó a un segundo plano al resto de los delanteros de River. Ni Angel ni
Pizzi. Ni Castillo ni Rambert. Saviola, sí. Siempre Saviola.
Por algo Ramón Díaz se negó a cederlo para la Selección Sub 20 que fracasó en el Mundial de Nigeria. "Ni loco entrego a Saviola", sentenció el entrenador antes de que fuese
convocado. Para el técnico, en ese caso, primero "su" River, después Saviola. Aunque es justo detenerse en un par de
detalles: cuando Saviola se lesionó justo antes de la revancha contra Liga Deportiva Universitaria de Quito, por la
Libertadores, Ramón Díaz no lo puso ni entre los suplentes, como debía ser. La segunda lesión fue la del sábado, con Huracán. La gran diferencia es que aquella molestia fue por un
golpe, algo fortuito. Esta es muscular. Y aquí puede haber razones más
complicadas: sobreesfuerzo, sobreexigencia, fatiga muscular. Quizá por eso Ramón, aunque lo hizo viajar, ni siquiera lo incluya entre los suplentes.
Son las reglas de juego. A los 17 años, Saviola es profesional: por el primer año y medio de contrato recibirá 100.000 dólares de prima y 2.500 de
sueldo; por el segundo, 200.000 y 3.500; y por el tercero, 375.000 y 4.500. Cobra
premios: 3.300 pesos por victoria y el doble si es un clásico. Además, ya cambió de
representante: sus padres decidieron abandonar a Hernán Berman -primer
apoderado- "por desprolijidades en su gestión", según José Cabrera, el nuevo agente de Saviola que también es abogado y trabaja junto a Agricol De
Bianchetti, asesor letrado de AFA.
¿Hasta cuándo puede aguantar Saviola? Gallardo (con Passarella de técnico) y Aimar (con Ramón Díaz) debutaron casi a su misma
edad. Pero en los primeros equipos que integraron no tuvieron el grado de influencia que encierra hoy Javier. Además sufrieron profundos
bajones. En Boca, Riquelme debutó, la rompió, se pinchó y ahora reflotó. Y Adrián Guillermo surgió a pleno y se lesionó. Casi todas las futuras estrellas viajan en la montaña rusa al
principio, hasta que se consolidan.
¿Hasta cuándo puede aguantar Saviola? Ante la consulta de Clarín, el chico confiesa: "Sé que en algún momento voy a tener un bajón". Aclara: "No me parece que esté cerca esa
etapa. Me siento muy fuerte, muy bien, aunque respeto todas las opiniones. Lo bueno es que Ramón me pidió que cuando note cansancio se lo diga". Asegura: "No les tengo miedo a las presiones ni a saturarme
mentalmente. No me preocupa la fama ni el dinero. Tengo a mis viejos que me aconsejan y me
ubican. Por eso sé que no me voy a marear, que nunca me voy a agrandar". Reconoce: "Casi todas las
noches, cuando me acuesto, pienso en lo que me está pasando y lo disfruto". Afirma: "Siento más el juego fuerte en la Libertadores que en el
campeonato. Pero no me importa arriesgar: quiero jugar todo y también quiero estar mañana en Brasil". Explica: "La palabra salvador no me
pesa, pero tampoco me gusta".
-¿Cómo manejás el peso de saber que River depende de vos en ataque?
-River no depende de mí. Sientoo que tengo el mismo peso que Berti, Astrada o
cualquiera, ni más ni menos.
Saviola, con sus 17 años, hoy es igual a alta competencia continuada, a gran responsabilidad ofensiva en River, a
fama, a dinero, a... ¿Hasta cuándo puede aguantar?
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