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"Sólo me faltó ser campeón con River"
Javier Saviola, con apenas 17 años, es el jugador del momento. Y aunque
tiene los pies sobre la tierra, reconoce que "mi sueño es jugar un
Mundial". Frase que alguna vez usó Maradona...
La
noche que había comenzado con el golazo del triunfo a Gimnasia ya había
muerto en la almohada de su cuarto. Eran las 11 de la mañana cuando Javier
Saviola se despertó sobresaltado y le preguntó a Mary, su mamá: "¿Qué
es eso de que me pueden llamar para la Selección?". El rumor de que
Marcelo Bielsa lo podía citar para la Copa América ya había llegado al
1800 de la calle Dragones, en el barrio de Núñez, a cuatro cuadras de la
cancha de Excursionistas, club del que es fanático. La mamá le sirvió un
tazón enorme de café con leche en mano, lo tranquilizó y siguió haciéndole
las valijas para las vacaciones que el Pibito se empezó a tomar desde ayer
en Las Vegas, junto a su tío. El siguió soñando despierto: desde la AFA
le habrían dicho que viajara tranquilo. Que en todo caso se volvía desde
el mismo aeropuerto estadounidense.
-Te volvía loco la idea de ir a la Selección, ¿no?
-La verdad es que tenía
muchas ganas, muchas expectativas. Hay grandes jugadores y uno quiere estar
al lado de ellos. Pero nadie me dijo nada. Me hacía ilusiones y nada más.
-¿Y si finalmente te llaman?
-Y... Culminaría un año espectacular, en el
que se me dio todo.
-¿Te faltó cumplir algún deseo?
Sí! Sólo me faltó salir campeón
con River. Eso es algo que deseo desde hace muchos años. Después, mi sueño
es jugar un Mundial. Y ganarlo, claro.
-¿Eso ya lo dijo Maradona hace unos cuantos años?
-Y... Me imagino que es
lo que quiere todo jugador, ¿no?.
-¿Hablaste con Diego alguna vez?
-Sí, una vez nos cruzaron por teléfono
en un programa de Mauro Viale y nunca más. Fue increíble.
Cambio de hábitos. "¿Qué hacés, Bimbo...?". Javier mira a los
cronistas de Olé y se sorprende con la filtración de una intimidad. El
nuevo apodo se lo puso el cocinero del plantel de River, Jorge Costa, al que
llamó anoche para despedirse por estas mini-vacaciones. Bimbo significa
"nene" en italiano.
Charla y mira a un costado. En el patio de su casa, descansa el flamante
Peugeot 206 gris que le regaló a su mamá. A él lo tienta aprender a
manejar. Mary y Cacho, el papá, no quieren saber nada con que el nene
agarre el volante. Todo a su tiempo.
-¿Te cambió mucho la vida en apenas un año?
-En especial el hecho de no
poder salir de noche con mis amigos. Además, como tengo poco tiempo trato
de estar en mi casa y compartirlo con mi familia.
-Ahora sos el pibe de moda.
-No es tan así. Pasa que estoy en un buen momento, nada más.
-¿No tenés un poco de temor a que todo pase rápido?
-No, si me apoyan mi
familia, mis compañeros, el técnico y la gente... Con semejante respaldo
no podés tener ningún miedo.
-¿Te marea todo esto?
-Tampoco. River es un club muy exigente, siempre
piden títulos. Siempre te piden más. Estoy preparado para afrontar el
momento.
-¿Y con la intimidad que perdiste, cómo te llevás?
-Bien... A mí me
gusta que la gente me reconozca por la calle... Es lindo.
-¿Te gritan mucho?
-Uhhh... de todo. Pero los que más me sorprenden son
los hinchas de Boca que me saludan. Nunca imaginé que me pasara eso. Vienen
y me aclaran: "Soy de la contra pero me encanta cómo jugás".
-¿Te quieren con la azul y oro?
-No, eso no. Y si me lo pidieran, ni loco
me la pondría.
Pequeñas sociedades. El fútbol lo alejó un poco de los amigos de siempre.
Pero le acercó otros. Como no le dan los tiempos, no puede seguir cursando
el secundario en el Instituto River Plate, cerca de sus compañeros de
siempre. Igual, él le prometió a sus padres que rendirá todas las
materias libres. Y ahora que es profesional full time, debió buscar
afinidades adentro del plantel. Ya las encontró.
-Me llevo bien con Pablito Aimar. Yo sé lo importante que es tener familia
acá, y él la tiene en Río Cuarto. Por eso trato de que una vez por semana
venga a comer acá, a casa. Se encariñó mucho con mi familia. Tratamos de
que acá tenga cariño y él me dice lo importante que es estar al lado de
unos padres. Se siente muy cómodo en casa.
Y agrega Mary: "Hablé hoy (por ayer) con Pablo y me dijo que antes de
los partidos va a venir a comer siempre, que le traigo suerte".
-En la cancha son compinches también. Se notó el jueves...
-Y sí... Habíamos jugado sólo dos partidos juntos. Encima en los
entrenamientos tampoco practicamos por la lesión de Pablo. Casi que nos
conocimos en la cancha y nos fue muy bien.
-¿Te ves haciéndote cargo del equipo con él?
-No sé... Hay grandes
jugadores en River. Pero con Pablo nos llevamos muy bien. Es muy
inteligente. Hace cosas que te dejan solo frente al arquero para definir. Es
muy importante para mí y para todos.
-¿Ustedes van a reeditar la dupla Ortega-Gallardo?
Ojalá! Creo que fue
una de las mejores de River.
-Se parecen... Vos al Burrito y Pablito al Muñeco...
-Sí, puede ser. Esperamos darle lo mejor a River. Ahora, la pretemporada va
a ser muy importante para los dos.
-¿Ortega es tu espejo?
-Me encanta verlo jugar. Trato de sacarle las cosas
buenas que tiene, como la gambeta, y la sonrisa que les saca a los
espectadores. Es espectacular.
-¿Lo conocés personalmente?
-Sí, el miércoles fue al vestuario. Y como
los dos somos muy callados nos mirábamos y ninguno decía nada... Además,
el padre (es el jefe de mantenimiento del club) me regaló una camiseta
suya. Y me quería invitar a comer con él pero nunca coincidieron los
tiempos. Fue una lástima.
-¿Te vas a ir más rápido que ellos?
-Mi idea es devolverle a la gente de
River todo lo que hizo por mí, me bancaron siempre a muerte y sería
importante irme con campeonatos ganados y con la gente conmigo. Antes de
irme al exterior necesito una adaptación al fútbol argentino y tener
experiencia.
-Entonces, ¿hay Saviola para cuatro o cinco años más?
-Sí, por lo
menos...
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