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Primero, Barcelona
Fue
Diego Queiruga, colaborador de Brizuela,
quien informó a Saviola sobre los
detalles del viaje rumbo a Barcelona.
Éste le contó que inicialmente el
Barcelona les había mandado unos
billetes de avión Iberia pero que
después los había cambiado por otros de
otra compañía. El argumento que le
dieron le dejó alucinado: era preciso
que la primera ciudad española que
pisara fuera Barcelona y no Madrid como
hubiera ocurrido en el caso de subir al
avión Iberia. De este modo, Saviola y
acompañantes tuvieron que hacer escala
en Londres.
Familia en Londres
Una vez en Londres, andando por los
pasillos del aeropuerto, les paró una
persona. En español le dijo a Saviola:
"Yo soy pariente suyo". Él no entendía
nada. Creyó que sería un loco. Sin
embargo, abrió el bolso y de ahí sacó un
dibujo de un árbol genealógico según el
cual demostraba que tenían una relación
familiar. Pero eso no era un árbol.
"¡Era un bosque entero! Había ramas y
más ramas, troncos y más troncos que
iban y venían. Él estaba en una punta y
yo en la otra pero ciertamente parecía
que nuestros antecedentes italianos eran
los mismos. El señor me regaló una copia
que guardo en mi casa. Es gracioso,
¿verdad? También es curioso encontrarme
a alguien por casualidad en el
aeropuerto de Londres, que me
reconociera, que fuera pariente mío y
que llevara encima el papel con el que
lo demostraba. Cómo es la vida,
¿viste?".
"¡Hola Conejo!"
El recibimiento en el vestuario también
fue especial. "Entendí de golpe que el
profesionalismo no necesariamente está
ligado con la frialdad. Pensaba que
tendría un trato distante con mis
compañeros pero nada más lejos de la
realidad. Al tratarse del Barça, pensaba
que irían de Armani, de Versace... ¡Nada
de eso! Kluivert estaba con bermudas.
Voy a presentarme y cuando le doy la
mano, va y me abraza. "¡Hola Conejo!",
me dijo. No lo podía creer. Eso me dio
mucha tranquilidad para empezar".
En la taquilla de Diego
A José Antonio Ibarz el plantel lo
conoce como 'Tajamata' o 'Taja'. El
utillero del Barcelona lleva mucho
tiempo en el club y conoce como nadie
los rincones del vestuario. En uno de
los primeros días de Javier en
Barcelona, mientras se cambiaban para
entrenar, 'Taja' se le acercó y le dijo:
"Tu taquilla es la que tenía Maradona
cuando estaba en el Barcelona. Ha pasado
de un argentino a otro". Después pasó
por ella Archivald y Guardiola, el
último capitán antes de su llegada.
"Solo espero estar a la altura de todos
estos jugadores y del club", dice
Saviola.
"No
soy supersticioso"
La primera vez que se puso el 7
fue en el primer partido que jugó. El
entrenador le dio a elegir y no lo dudó.
Se fue directo al '7'. Reconoce que
desde entonces tiene una pequeña
obsesión. Siempre quiere llevarlo.
Cuando lo tiene en la espalda está algo
más tranquilo, seguro. Cuando llegó a
Barcelona, Alfonso, su poseedor, le
ofreció 'la siete' y fue una forma de
empezar con el pie derecho su nueva
etapa. Saviola no tiene ninguna otra
debilidad. Suele llevar una pulsera que
le regaló su madre y una cadena que le
regalaron sus padres. De ella cuelga una
medalla de San Nicolás y una pelota de
fútbol. Se la quita antes de cada
partido y se la vuelve a poner cuando
éste termina.
- ¿Y tú que sabes hacer?
- Puedo hacer lo que usted quiera. Lavar
platos, servir o ayudar en la cocina.
Como quiera...
- Muy bien. ¿Y tú, chico?
- No, nada señora, Yo solo vengo a
acompañar. Soy su primo. Yo ya estoy
trabajando. Gracias de todas formas.
Seguramente esta señora no olvidará
la sorpresa que se dio al reconocer a Saviola,
jugador del FC Barcelona, en la oficina
de empleo. Debía ser de
las pocas personas de España que no lo
conocía.
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Esta
información proviene del
primer libro de Saviola, "Un
petit gegant".
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