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Saviola: el Pibito que se hizo hombre en
Europa
Es una de
las estrellas del poderoso Barcelona.
Cuenta su secreto para superar a los
gigantes que lo marcan. También habla
del polémico Van Gaal, de Riquelme y de
la frustración del Mundial.
Entrañas del Camp Nou. Una jornada
cualquiera de la semana. El primer
equipo se acaba de entrenar. La puerta
por la que salen los jugadores da a un
amplio hall que conduce al museo del
club. Por aquí y por allá, unos curiosos
cartelitos: "Tour", dicen, acompañados
de una flecha que indica la dirección a
seguir. Y por ahí, para terminar de
completar la escena, una azafata del
club, a modo de guía turística, va
desgranando la historia: "Aquél es el
trofeo Gamper de 19...; ésta es la única
Copa de Europa lograda; ésa es la
camiseta de Johan Cruyff...", dice ante
un grupo de turistas, mezcla rara de
europeos y orientales, la mayoría
empuñando su camarita de fotos o su
videocámara. Y es que de eso se trata:
ni más ni menos que de un tour por el
pasado azulgrana, a cambio de 3 euros la
entrada. Allí, en medio de esa fauna
turística, por ahí van saliendo Mendieta,
un rato después Kluivert, el Tito
Bonano, hasta que llega Javier
Saviola... Sabe de la charla con Clarín.
Tiene la cara de siempre, la actitud
respetuosa, la amabilidad naciente en
cada gesto. Tiene en la cara la misma
niñez de aquel debut, en octubre del 98,
con la camiseta de River ante Gimnasia
de Jujuy. Y hay un detalle que resulta
aun más sintomático de su personalidad:
sigue despojado de cualquier expresión
propia de una estrella; no tiene ni
retazos de soberbia. Sigue siendo, con
sus 20 años, El Pibito, el mismo que en
su casa del Bajo Belgrano colgaba
posters de Ariel Ortega y de
Excursionistas...
Hay varios temas insoslayables en la
charla: Louis Van Gaal, su entrenador en
Barcelona. Es el eje de la polémica en
una ciudad que le reprocha la falta de
sensibilidad para advertir talentos.
- ¿Cómo lo definirías vos?
- Como un técnico obsesivo. Siempre exige
lo máximo. Y la libreta muestra lo
detallista que es.
- ¿Cómo es con los videos?
- No, en el primer entrenamiento después
de los partidos le marca a cada uno
diferentes detalles, pero no con videos,
sino con cosas que él anotó en su
libreta después de verlos.
- ¿Y a vos qué te pide?
- Es cierto que me pide que arranque por
derecha, pero tampoco es una posición
fija. Lo que básicamente nos pide es que
cuando atacamos, ataquemos en bloque
junto a Luis Enrique y Kluivert, y
tratemos de llegar a posición de gol los
tres. Y luego insiste mucho en que
cuando se pierde el balón, la presión
por la recuperación de la pelota empieza
por nosotros, los delanteros. Antes no
tenía esa obligación.
- ¿Y cómo repercute en tu rol ofensivo
esta nueva tarea defensiva?
- Y... físicamente termino más cansado.
Pero a la vez me siento muy cómodo.
Saviola, además de su cara de nene,
tiene un cuerpo que se escapa de los
manuales del superatleta del fútbol de
hoy. No mide los 190 centímetros de Kanu
ni tiene la masa muscular de Christian
Vieri. Pero él, como un superhéroe de
historietas, siempre encuentra un
espacio para deshacer el prejuicio con
relación a su físico.
- ¿Cómo se contrarresta esa desventaja en
lo físico?
- Existe, pero a mí no me importa. Uno
tiene dos piernas como todos y juega el
mismo fútbol. En esto lo que vale es la
picardía para no ir a chocar con un
jugador que tiene mucha más talla.
- De ahí ese estilo tan tuyo de estar
siempre apareciendo de atrás, de modo
repentino...
- Claro, nunca me vas a ver esperando
quieto en el área, porque sé que me
anularían. Lo mío es entrar en
velocidad. Es buscar el primer palo, o
buscar los espacios donde el defensor no
pueda llegar.
Saviola sabe lo que es luchar contra una
opinión prejuiciosa de un técnico: le
pasó con Rexach, la temporada pasada.
Ahora, impulsado por un público que lo
adora, nadie duda de su condición de
titular. El conoce la sensación de ser
un incomprendido entre suplentes. El,
desde adentro, puede explicar la
situación Riquelme.
- ¿Cómo ves la situación de Riquelme,
relegado al banco de suplentes?
- Y... es complicado. Es una situación
parecida a la que viví yo de entrada.
Pero todos sabemos las cualidades que
tiene Román, lo que puede demostrar
dentro de una cancha. Y no tengo dudas
de que cuando pase ese tiempo de
adaptación, el técnico confiará en él.
- ¿Sentís que esto lo está perjudicando
anímicamente?
- Eso depende de la personalidad de cada
uno. Yo opté por no protestar y ganarme
mi lugar en base a trabajo. No sé cómo
reaccionará él. Hace poco que llegó...
Que haya salido todo bien con el
nacimiento de su hijo seguramente le va
a dar más tranquilidad, se va a poder
concentrar cien por ciento en el fútbol,
y supongo que sólo es una cuestión de
tiempo y paciencia porque sus
condiciones son indiscutibles.
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El año pasado, Saviola tuvo su año en lo
deportivo: consagrado sin necesidad de
menciones oficiales como el mejor del
fútbol argentino, campeón y goleador
récord del Mundial Sub 20, contratado en
millones por el Barcelona... Tenía todo
para su gran salto: el Mundial de
Oriente de 2002. Pero no. No pudo ser.
Quizás en el único error del que Marcelo
Bielsa se arrepiente, no lo incluyó en
la lista de 23. A Saviola le dolió. Pero
lo toleró con grandeza, sin deslealtades
ni quejas fáciles. Es el tiempo de
hablar de esa historia.
- ¿Cómo explicás el fracaso de Argentina
en el Mundial?
- Fue un tema duro para todos. Con las
expectativas que había, con el equipo
que teníamos, fue un golpe duro. Yo no
puedo decir nada porque no estuve ahí,
no sé lo que pasó adentro... La única
explicación es el grupo que nos tocó.
Era el más complicado y cualquiera de
las cuatro selecciones podía
clasificarse. Yo creo que más que nada
fue por eso.
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- ¿Dejaste de ser El Pibito?
- ...
El dice que sigue siendo El Pibito. Pero
por su vida pasaron suficientes
circunstancias, varios sufrimientos,
para transformarlo en hombre. En 1983,
una curandera del Tigre le salvó la
vida, luego de una diarrea crónica.
Tenía menos de dos años. Cuando ya había
llegado al Barcelona, recibió el dolor
de la muerte menos deseada: Roberto, su
padre, el mismo que había patrocinado
sus sueños de fútbol en tiempos de
Ateneo Colegiales, del Club Río de la
Plata y de la Asociación de Fomento de
Parque Chas. Entonces, en los días de su
padecimiento más profundo, se refugió en
los brazos de su mamá, María Antonia
Fernández, y en esa convicción de saber
que, para seguir siendo el orgullo de
papá, tenía que recorrer los caminos de
siempre, con la actitud de siempre.
Sigue la charla con Clarín. Es tiempo de
continuar hablando de su presente.
- ¿Por qué casi siempre triunfan los
argentinos en España?
- Para mí la clave está en la base que
recibe el jugador argentino desde su
formación. Es como que se va formando al
jugador con expectativas de que en el
futuro pueda ser alguien. Tanto River
como Boca como los equipos rosarinos
tienen una muy buena base. Desde muy
chicos se nos enseña a querer la pelota.
Eso da una gran calidad técnica. Quizás
en otros países, desde muy chicos les
enseñan a marcar. Para mí ésa es la gran
diferencia.
- Después de un año en Europa, ¿cuál es
el jugador que más te gusta? La respuesta de Saviola también es un
destello de su personalidad: lo que
sigue lo dice una de las figuras del
Barcelona,
- El que me gusta especialmente es Raúl,
del Real Madrid. Es un jugador completo.
Viéndolo, uno aprende mucho.
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