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Saviola crece
Más
futbolista, más goleador, más atleta
En un año, Saviola ha sufrido una
metamorfosis positiva. Su constitución
atlética ha aumentado y ello ha
beneficiado su rendimiento en el campo.
El 'Conejo' trabaja extra en un
gimnasio, descansa de forma adecuada y
sigue una buena dieta alimenticia
Del ‘Pibito’, como le llamó hace cuatro
años el entrenador Ramón Díaz cuando lo
vio tan chiquito en medio de un
entrenamiento de River, cada vez quedan
menos muestras fáciles de detectar a
simple vista. Al menos en lo que
respecta a su evolución física y
futbolística, que en este momento ha
alcanzado el punto más alto e importante
de su carrera profesional. Pero para
convertirse en el ‘Superpibe’ del actual
Barcelona, el ‘Conejo’ no necesitó más
que su dedicación al trabajo, descanso,
buena alimentación, una vida tranquila
en familia y muchas ganas de desarrollar
la principal herramienta de trabajo de
un jugador: el cuerpo.
Para entender la dedicación del
‘Pibito’, es necesario retroceder hasta
sus días en el colegio secundario, donde
ya se destacaba por sus buenas
calificaciones en la materia Educación
Física. Mientras sus compañeros iban de
cumpleaños en cumpleaños, Javier se
quedaba en su casa descansando y se iba
a la cama temprano. Mientras el resto de
los niños de su edad disfrutaban del
viaje de egresados, Saviola se entrenaba
en doble turno en River y ponía como
principal objetivo su sueño de triunfar
en el fútbol mayor. Hoy, a pesar de ya
ser una de las estrellas del fútbol
mundial, su pensamiento sigue siendo el
mismo. ¿Cuál es entonces el secreto de
su éxito? Anote: en primer lugar, Javier
se entrena con la plantilla blaugrana
con la misma entrega que si estuviera
jugando la final de la Champions. Pero
su sacrificio no termina en el tiempo
que permanece por día en La Masia. Al
contrario, el compromiso sigue en su
casa, donde procura mantener una
estudiada dieta alimenticia que le
devuelva todas las energías que deja en
las pruebas físicas. El desayuno es otro
punto fuerte en la preparación del
delantero: por las mañanas, Javier llega
al estadio con suficiente tiempo como
para degustar un rico y fuerte desayuno
en las propias instalaciones del club.
No hay nada mejor que empezar el día con
el cuerpo fuerte y repleto de calorías
Fuera del campo, al ‘Conejo’ le gusta
prenderse en imperdibles partidos de
tenis en el Real Club, trabajar con las
mancuernas que tiene en la habitación de
su casa e incluso hacer repeticiones de
barras para agrandar su caja torácica.
¿Y listo? No, para nada. En la semana,
suele visitar el gimnasio Arsenal,
ubicado en plena ciudad de Barcelona,
donde transpira y ejercita su
musculación con preparadas rutinas de
trabajo.
En definitiva, ser un crack no es una
tarea sencilla. Para alcanzar ese
privilegio, se necesita de mucha
dedicación. De fortaleza física y
mental. Y mucho más en el caso puntual
de la nueva posición del ‘Pibito’, quien
ahora cumple una función que le demanda
otro tipo de desgaste muscular. ¿Los
goles? Ah, esa fórmula sólo la conoce
él...
"Javier, que pasen como si fueran toros"
Hace poco más de un año, apenas pisó
tierra catalana, el 'Pibito' tuvo que
presentarse ante el departamento médico
del Barcelona y someterse a una serie de
exámenes físicos para medir su masa
muscular, la relación peso y altura, su
fortaleza ósea, su ritmo cardíaco y
otros estudios complementarios. Pero en
lo que se esperaba como una simple
rutina de evaluaciones, los médicos de
la plantilla se encontraron con un
resultado que los alegró mucho: un
atleta ciento por ciento. Esa tarde, el
doctor Josep Borrell se cruzó con un
puñado de periodistas que esperaba la
aparición del nuevo fichaje e hizo la
siguiente reflexión: "Saviola tiene un
buen biotipo. Le comenté que me hacía
recordar al físico de Diego Maradona
cuando llegó al club: a pesar de parecer
pequeño, Diego era fuerte y estaba bien
protegido. Entonces, le dije lo mismo:
'Cuando los defensores vengan al choque,
tu evítalos y que sigan de largo como si
fueran toros''. De todas formas,
acostumbrado a los roces del fútbol
argentino, el 'Conejo' supo desde sus
primeros partidos cómo se trata a los
habilidosos en Primera. De hecho, hay un
dato que sólo sus personas más cercanas
conocen: Javier jamás ha sido de los que
fingen golpes o lesiones. Lo golpean y
se levanta. Lo chocan, se sacude el
polvo, y sigue jugando. Pero si en
determinado momento del juego se queda
quietito y recostado en un lugar del
terreno, es porque verdaderamente está
dolorido, y ahí hay que preocuparse. Su
físico fuerte y bien desarrollado es
clave a la hora de tolerar las
embestidas de los rivales, que cada vez
se producen con mayor continuidad.
En Buenos Aires, en tanto, no hubo quien
lo haya visto y no se haya sorprendido
por su crecimiento. "Javier está
grandote, se ve que está trabajando con
todo. Cuando arranca, parece que no lo
podés parar con nada", contó su ex
compañero de River Plate, Eduardo Coudet.
Los vecinos del barrio y los amigos de
toda la vida son algunos de los que más
lo han felicitado por su desarrollo,
tanto físico como personal. Ha madurado.
Ha crecido. Y ha logrado que los
defensas pasen como toros, como decía el
doctor...
Pep y Jordi trabajaron duro para ganar
volumen
Pep Guardiola y Jordi Cruyff son dos
buenos ejemplos de la transformación que
puede sufrir un jugador si se somete a
un estricto plan de preparación física.
Ambos ex blaugrana debieron someterse
durante su juventud a un intenso trabajo
en los gimnasios para fortalecerse, ya
que ambos eran chavales enclenques.
Tenían las condiciones futbolísticas
necesarias para triunfar, pero les
fallaba su físico. En ambos casos, los
servicios técnicos del club blaugrana
estuvieron muy pendientes de su
progresión y, con la ayuda de gente como
Paco Seirul.lo, el actual preparador
físico del primer equipo, pudieron dar
el definitivo estirón.Guardiola, por
ejemplo, aumentó 11 kilos de peso en
poco tiempo. Cada tarde acudía al
gimnasio y trabajaba bajo la supervisión
de Seirul.lo. Igual que Jordi, de niños
destacaban por su técnica, pero eran
superados por los rivales por motivos de
envergadura. Su esfuerzo obtuvo la
recompensa esperada.
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