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El
pibe educado
En los primeros minutos del Barça-Depor
un gesto de Javier Saviola me hizo
recordar un juicio de Jorge Valdano
sobre los jugadores educados. Dijo el
director general del Madrid que a él le
educaron para entregar el balón al
contrario, cuando a éste le pertenecía,
después de una falta. Saviola tuvo ese
gesto el sábado. Cometió una falta, tomó
el balón, se acercó a los adversarios y
lo dejó allí, disponible.
Me extrañó; no es un gesto muy habitual,
y lo registré como un símbolo de una
manera de estar en el campo, y en la
calle, de este jugador de fútbol amable
incluso con los que le asaltan al borde
del área. Después el partido tuvo otros
lances, y entre ellos el desastroso
juego del Barça, su peor resultado y la
expulsión de Saviola, acusado dos veces
con tarjeta amarilla y condenado por la
roja a perderse parte de ese mal partido
que él había inaugurado con un gol.
Es posible que Saviola se pierda el
partido contra el Madrid. Esto es un
desastre, y no sólo porque lo sea para
el Barça, sino porque revela que en el
fútbol no hay justicia poética. Las
faltas de Saviola fueron lances
interpretables. Yo creo que a ciertos
jugadores, antes de expulsarlos, hay que
aplicarles la nota media, y la educación
reiterada de Javier Saviola no se merece
la severidad con que ahora le ha tratado
este árbitro tan arbitrario.
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