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"Este club es grande, cada día pasa
algo"
Seis meses dan para mucho, sobre todo si
uno se llama Javier Saviola. Es el
tiempo que el Pibito lleva viviendo en
blaugrana. Quizás resulte insuficiente
para extraer grandes conclusiones, pero
no lo es para un balance provisional.
Estando como están las cosas en
Argentina, sería una grosería empezar
hablando de fútbol. ¿Cómo lo lleva,
desde la distancia?
Como uno más, como si estuviera allá. Me
hace sufrir mucho la situación que vive
el país. Tengo miedo por todo lo que
está ocurriendo. El presente está muy
mal, pero tengo la esperanza de que todo
cambie en el futuro, porque se ha
llegado a un punto límite.
Usted es un privilegiado: se llama
Saviola y se fue del país.
Sí, soy consciente, pero las cosas allá
están mal para los que tienen plata y
para los que no la tienen. Hoy, en
Argentina, están mal las tres clases
sociales. Uno, desde acá, lo vive como
si estuviera allá y sufre por los demás,
aunque está más tranquilo.
¿Qué se le ocurre hacer ante esa
situación?
Si pudiera me traería a la familia, a
los amigos. Poder echarles una mano me
beneficiaría a mí y también a ellos.
Curiosamente, Argentina sigue siendo un
país de inagotable talento futbolístico.
Parece un contrasentido, ¿no?
Es que lo único que queda en Argentina
de donde agarrarse es el fútbol. La
gente va a la cancha y, al menos por un
rato, se olvida de la situación del
país. Por eso sería una alegría muy
grande para el pueblo si se hiciera un
buen papel en el Mundial. El fútbol es
el consuelo que tiene la gente, porque
todo lo demás es muy triste.
Su llegada al Barça quedó marcada por la
muerte de su padre. ¿Lo ha superado?
Lo llevo bien. Acá el sentimiento se
hace más profundo, porque al dolor se
suma el estar lejos del país. Pero hay
que seguir adelante, porque la muerte no
te devuelve a nadie. Yo procuro estar
más tiempo con mi mamá, darle apoyo para
superarlo juntos. Los dos dependíamos
mucho de papá, él tenía el mando de
todo.
¿Quién ocupa ahora ese lugar vacío?
No, ese lugar no lo va a ocupar nadie.
Lo mejor, entonces, es buscar amigos,
rodearse de afectos.
¿Cómo es su vida en Barcelona?
Muy tranquila. Por suerte, desde que
llegué sentí el respaldo y el cariño de
la gente.
Debe de haber sido una sorpresa para
usted: la última referencia de un
argentino en el Barça, Diego Maradona,
pintó al catalán como un tipo cerrado,
poco afectuoso...
La sorpresa empezó en el aeropuerto, el
día que llegué. Es verdad que las
referencias que tenía de los catalanes
hablaban de gente muy fría, a la que uno
no se adapta. Sin embargo, esa puede ser
la impresión al verlos de lejos, porque
parece que toman distancias, pero cuando
uno se acerca se da cuenta de que se
puede hablar y son muy abiertos. Yo lo
sé por mis amigos del equipo, Xavi,
Puyol, Gabri...
¿Y qué le sorprendió del club?
Su grandeza. En este club cada día pasa
algo. Las portadas de los diarios un día
hablan de fichajes, otro día de
polémicas con el Real Madrid... Y lo que
más me sorprendió fue el Camp Nou en
cuanto lo vi.
¿Cree que algún día lo verá lleno?
Ojalá. A lo mejor cuando venga el
Madrid. Me contaron los compañeros que
el ambiente del año pasado fue
impresionante, con la vuelta de Figo y
todo eso.
¿Se imagina el Camp Nou lleno de hinchas
de River?
¡Uh...! Sí, a veces sí me lo imagino,
incluso busco en la tribuna alguna
camiseta. Hay que tener en cuenta que
toda mi vida estuve en River, así que es
normal que extrañe algunas cosas de la
hinchada. Acá es más como ir al teatro,
la gente viene con el puro, a disfrutar,
es algo muy distinto.
¿Cree que este Barça es capaz de jugar
bien quince partidos seguidos?
No, no creo, porque eso es muy difícil.
¿No hay equipo para eso?
No, no es eso. Por equipo sí se podrían
jugar bien quince partidos, pero el
nivel de los rivales es muy alto, y no
te dejan.
Antes de venir, cuando leía los nombres
de Rivaldo o Kluivert, ¿se imaginaba que
sería más fácil?
No, porque exige más jugar con los
mejores. El nivel es tan alto que te
obligan a estar más atento. Son
jugadores distintos cuando se habla de
buscar el gol.
¿El equipo ha entendido por fin lo que
quiere Rexach?
Los cambios tácticos son decisiones
suyas, y uno hace todo lo que puede.
Rexach es el que manda.
Da la impresión de que este Barça se
apoya demasiado en Rivaldo.
No, no hay dependencia. Rivaldo está en
un buen momento, aunque un jugador solo
nunca gana un partido.
¿Ni siquiera Zidane en el Real Madrid?
Zidane está entre los mejores del mundo,
y el Madrid lo necesita mucho. Es un
jugador distinto. La gente va a la
cancha a verlo jugar y disfruta con él.
Creo que es un jugador que da mucho
espectáculo.
¿El Madrid es tan fiero como lo pintan,
es más equipo?
Quizás el Madrid tiene más nombres,
aunque en comparación con el Barça como
equipo, van en paralelo. Los dos estamos
pasando por un gran momento.
Rexach tenía muchos temores sobre su
adaptación al fútbol español y europeo.
¿Tan difícil le resulta?
En España el nivel es muy parejo, cada
equipo tiene cuatro o cinco jugadores
muy buenos en su plantilla. En Argentina
hay más diferencia entre los grandes y
los chicos. El fútbol español es más
fuerte y, sobre todo, más rápido. La
pelota se mueve a una velocidad de
vértigo a veces.
¿Cómo le gustaría saldar su primera
temporada en el Barça, con la Liga o con
la Champions League?
Sería genial ganar las dos, si puedo
elegir... pero creo que me quedo con la
Copa de Europa, porque están los mejores
equipos del continente.
Al final de la temporada espera el
Mundial de Corea y Japón. En Argentina
aseguran que Marcelo Bielsa tiene veinte
jugadores fijos, que el número veintiuno
es el tercer portero y que el veintidós
saldrá de la elección entre usted y
Riquelme. ¿Es así?
Es difícil saber lo que viene en el
futuro de Argentina. Yo tengo la ilusión
del Mundial, las ganas de ir son muchas,
pero no sé qué piensa Bielsa. Riquelme
juega más atrás que yo, y supongo que al
final primarán las necesidades del
equipo en cada puesto.
Riquelme llega al Barça. ¿Sería el mejor
regalo de fin de curso para usted?
Yo no lo veo como un regalo. A Román le
deseo lo mejor, si no es acá, en otro
lado. Ojalá pueda venir.
Se duda de su adaptación, por ser tan
introvertido.
Yo estuve con él en la Sub-23 y, sí, es
introvertido, no tiene tanto diálogo,
pero eso es como Dios lo mandó.
Dígame una cosa que parezca trivial pero
que eche mucho de menos.
Extraño muchísimo los asados de los
domingos que hacía mi tío Manuel. Y el
mate. Y River. Pero no me quejo: ¡acá la
paella es buenísima!
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