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Don Balón. Editorial.19/07/04
BARÇA Y TRANSPARENCIA
Saviola y su contrato se encuentran de
nuevo en el disparadero. El Barcelona ha
vuelto a la carga en la renegociación de
un acuerdo que ambas partes sellaron
libre y amistosamente.
El vicepresidente Ferran Soriano durante
la pasada temporada abrió ya el fuego
con presiones y amenazas veladas, según
denunció el representante del jugador
Cabrera Brizuela. El agente llegó a
afirmar que en caso de no aceptar un
compromiso por incentivos, Saviola se
vería apartado del equipo.
Don Balón publicó el pasado 10 de mayo
el editorial “A Saviola le restan
cariño”. El Barça está en su derecho de
plantear la revisión de contratos, pero
por qué a jugadores con similares
contratos se les susurra la conveniencia
del reajuste (Puyol) y a otros, en
cambio, se les grita.
Chillidos que han llegado hasta Perú,
desde donde el delantero en plena Copa
América ha reiterado su interés en
seguir en el Barcelona, mientras que
Cabrera Brizuela en una entrevista
televisiva aseguró que estaba dispuesto
a hablar con Laporta para “conseguir un
acuerdo bueno y justo”.
Rechina la reiterada insistencia del
club en el contrato de Saviola. En
titulares sólo aparecen los aspectos más
gravosos del acuerdo (coste de
nacionalización, lo que cobra por gol…
), mientras que en letra pequeña se
publica que el Barça de Gaspart pidió a
Saviola que pagase de su bolsillo parte
de su traspaso a River y que este dinero
lo recuperaría el jugador a través de la
nacionalización.
Da la impresión que el auténtico interés
es marear la perdiz en lugar de alcanzar
un acuerdo, alimentando así la imagen de
un Saviola pesetero, que no se
nacionaliza comunitario si no hay dinero
por medio, y manteniendo, en definitiva,
un pulso con el atacante para que el
argentino por cansancio y aburrimiento
decida anunciar que se va.
Laporta tiene claro que echar a Saviola
sería muy impopular. El “pibito” siempre
ha cumplido sobre el campo y su marcha
resquebrajaría la burbuja de unidad y de
ilusión que infla el presidente.
¿Solución? Lo dicho. Que Saviola se
harte de que el Barça remueva día sí y
día también la carga que representa su
contrato y acabe por decir adiós muy
buenas o como mal menor que capitule con
las exigencias económicas del club.
El Barcelona deja que todo este asunto
se embrolle cada vez más sin interés
alguno en emitir un comunicado que
arroje claridad. ¿La razón? Simplemente
porque le conviene y porque la tan
cacareada transparencia brilla, a veces,
por su ausencia.
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