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Saviola-Figueroa
Juntos son dinamita
La dupla ofensiva cumplió plenamente. El
Pibito fue la figura del partido, por
regularidad y porque participó en las cuatro
conquistas. Lucho marcó dos goles.
Uno, Luciano Figueroa, pateó tres veces al arco
y convirtió dos goles con copyright,
como para ratificar que en el corazón del área,
ahí donde se ganan los partidos, acierta
mucho, pero mucho más de lo que se equivoca.
El otro, Javier Saviola, no festejó ninguna
conquista propia, pero participó activamente
en los cuatro goles. Esta vez fue más
jugador de equipo que goleador. Fue socio no
sólo de Figueroa sino de todo aquel que habló su
mismo idioma (por fortuna, fue ron varios...). Y
se transformó, por regularidad, en la figura
del sábado seleccionado.
Los dos, Figueroa y Saviola, al cabo, fueron
protagonistas clave en una tarde gris desde el
cielo pero llena de brillos en ese primer tiempo
de galera y bastón. Los dos, Saviola y Figueroa,
se buscaron más de una vez (exactamente ocho;
siete en la etapa inicial y una en el
complemento) y se encontraron a pleno en una —el
segundo gol argentino, primero del Lucho
rosarino— a puro fútbol, a pura contundencia.
Los dos, Figueroa y Saviola, demostraron que dos
"9" pueden jugar juntos y sin
chocarse. Los dos, Saviola y Figueroa, hicieron
olvidar a la dupla imaginada en los días previos
(Saviola-Crespo) y finalmente frustrada por la
lesión del delantero del Milan. Los dos,
Figueroa y Saviola, levantaron admiraciones por
allá y por acá, produjeron entusiasmos, abrieron
esperanzas, y se sacaron las mejores notas
(junto a Riquelme, el otro compinche) de una
Selección nueva pero no tan nueva.
Figueroa dispuso de tres chances para celebrar.
Una, la primera, allá por los 26 minutos de
juego, la desperdició cuando sacó un zurdazo
mordido y débil que el arquero uruguayo alcanzó
a desviar al córner. Las otras dos fueron
adentro. Para el 2-0: taco de Riquelme para
Luis González, alargue por derecha para Saviola,
centro del Pibito y aparición fantasmal del
rubio para empujarla con la zurda en el aire. Y
para el 4-0: Saviola-Riquelme, gran cesión de
Román para Figueroa, pique al vacío, gambeta a
Viera y derechazo letal. Otro golazo.
Saviola le sirvió el segundo a Figueroa. Y
Lucho, sobre el cuarto de hora de la parte
final, quiso devolverle la gentileza: entró
libre por la izquierda, levantó la vista, lo vio
a Javier por el medio y se la cruzó, quizás
demasiado fuerte. El Pibito se tiró —exigido por
Darío Rodríguez— y no llegó a conectarla; la
pelota se fue... Después, cuatro minutos antes
de que Insúa reemplazara a Figueroa (a diez del
final), Saviola saboreó su posibilidad más
favorable. Hasta ahí no había probado a los tres
palos de Viera. Y en esa maniobra lo hizo dos
veces... Lo habilitó Riquelme y él partió con
ese pique corto, eléctrico, que los uruguayos
casi nunca lograron contener. Enfrentó al
arquero y le pegó con derecha; Viera dio rebote,
El Pibito la capturó nuevamente y la mandó por
arriba del travesaño. Una pena. La gente, que
estaba adormecida porque la Selección ya no
jugaba bien, renovó los alaridos. Se sacudió.
Saviola fue simple, preciso, inteligente.
Se prendió permanentemente en la circulación,
tocó con Riquelme y con Luis González, también
con Sorin y con Figueroa. Rotó con su compañero
de ataque por todo el frente. Se retrasó,
incluso hasta el propio campo argentino, cuando
el balón le tardaba en llegar. E intervino —ya
se dijo— en todos los goles (en el primero
recibió de Figueroa, cedió a Sorin y éste lo
dejó de cara a la red a Lucho González; en el
tercero inició la jugada que siguió en González,
Riquelme y Zanetti).
Figueroa fue insaciable —así son los
goleadores de alma—, trabajador, sacrificado.
Bajó a su propia área en cada acción parada de
Uruguay. Tuvo imprecisiones en el manejo, pero
jamás se escondió. Al contrario: se mostró
siempre.
Saviola y Figueroa. El Monumental los disfrutó:
juntos fueron dinamita.
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Esto hizo Javier...
2 tiros al arco ejecutó Saviola en todo
el partido. Y ambos fueron en la misma jugada
(31m del complemento): el primero lo rechazó el
arquero Viera y del rebote, pateó desviado.
27 pelotas jugó bien de las 36 que
recibió. Se equivocó sólo en 9 pases. Tuvo
participación en los cuatro goles. Le cometieron
3 foules e hizo la misma cantidad. No le
cobraron ningún offside.
Y esto dijo...
"Sólo me faltó el gol... Pero no me desespero,
estoy tranquilo, los goles ya van a venir. Me
sentí muy cómodo jugando con Figueroa. Y también
hubo buenas combinaciones con Lucho González y
con Román".
"No me gustan las comparaciones. Pero sí puedo
decir que desplegamos un gran nivel frente a un
adversario tan complicado como Uruguay. Fuimos
un equipo muy ofensivo y casi que no tuvimos
fisuras".
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Esto hizo Luciano...
2 goles convirtió Figueroa —uno en cada
tiempo— sobre 3 tiros al arco que pateó (el otro
fue atajado por Viera, a los 26 minutos de la
primera etapa). Así ratificó su notable
contundencia.
12 pelotas jugó bien sobre las 27 que
recibió en los 80 minutos jugados. Entregó mal
15. Le cometieron 2 infracciones e hizo otras
tantas. No le cobraron ninguna posición
adelantada.
Y esto dijo...
"El equipo tuvo una gran actuación. Jugamos un
primer tiempo brillante, donde pudimos hacer más
goles. Por eso, la gente se fue muy contenta,
que era lo que queríamos. Es un placer jugar en
esta Selección".
"Con compañeros como los que hay acá todo se
hace mucho más fácil. En el segundo gol, por
ejemplo, estaba mirando para otro lado y de
repente Riquelme me puso un pase que me dejó
solo, como si nada".
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