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"Jugar tan libre me hace sentir muy cómodo"
Saviola
recalca que José "deja jugar un poco más al
futbolista" que Bielsa. Los cambios del Pibito
que no se le acercaba a Verón y hoy se saca
fotos con Jordan...
- ¿Qué te acordás de la primera vez que
llegaste a Ezeiza?
- Fue a los 14 años, para un Sub 17. Me acuerdo
de que llegué acá y se estaban entrenando los
mayores. Para mí era un lujo poder ver a los
jugadores de cerca. Uno de los que estaba era
Verón. Pero yo lo miraba y no me animaba a
acercarme, no quería joderlo.
- Ahí no hacías publicidades con él. ¿No te
decía querés mujeres, querés fama y te lo daba
con un chasquido?
- Ja. Noooo, es esa época ni me registraba. Yo
lo miraba de lejos.
- ¿Y le pediste un autógrafo?
- Yo siempre fui tranquilo... El que sí iba al
frente y pedía camisetas era Andrés
(D''Alessandro). El siempre fue más caradura.
Javier Saviola se mete en su pasado y lo repasa
con una sonrisa nostálgica. Se lo nota feliz,
disfrutando de la ovación del sábado. Y aunque
no lo diga abiertamente, se siente más
importante. Hasta en la cancha se nota que su
cara no tiene los músculos contracturados. Más
aún cuando habla afuera... "Estoy tan ilusionado
como los hinchas. Ellos piden siempre lo mejor y
creo que ante los uruguayos se vio un equipo que
jugó muy bien. A la gente cuando le das algo
bueno, te lo hace notar fuera del estadio como
nos pasó a todos en el día libre", cuenta
Javier.
- Habías dicho antes del partido ante Uruguay
que Pekerman y Bielsa son distintos. ¿Qué cambió
exactamente?
- Son diferentes en su forma de pensar. Pekerman
deja jugar un poco más al futbolista. Esa
libertad que uno con Bielsa no tenía.
- ¿Y por jugar con esa libertad es que cambió
Saviola?
- Sí, puede ser. Para un delantero, más los que
estamos en este plantel, que tratamos bien la
pelota y nos podemos tirar mas atrás, la
libertad es importante. Y uno al ser libre se
siente muy cómodo.
- ¿Qué te pedía Bielsa y qué te pide ahora
Pekerman?
- Con Bielsa aprendí a marcar más, a seguir a
los defensores, a ser constante en el juego. Y
uno con Pekerman tiene libertad. José quiere que
el delantero esté con aire para llegar al arco
rival, tiene otra forma de ver el juego. Pero
las dos son válidas. Lo que quiero recalcar de
Bielsa es que me ayudó mucho como persona.
- Te sacaste un peso de encima. Pasaron
varias preguntas y nadie te preguntó si podés
jugar con otro 9 en ataque.
- Ja. Yo ya he jugado con Crespo, ahora con
Figueroa. Es importante que se junten buenos
jugadores, con mucha calidad.
- ¿Creés que arrancó un proceso donde te vas
a sentir más importante?
- Quizá... Sí digo que el del sábado fue un
partido especial por empezar una nueva etapa.
Haciendo el mismo fútbol que contra Uruguay, a
las otras selecciones les costará mucho
ganarnos. Hay que seguir por este camino y
repetirlo en Chile de visitantes.
- ¿Y se puede repetir una actuación tan buena
en Chile?
- No sé, ojalá... Chile hará valer su localía
porque viene de perder con Ecuador. Pero
nosotros intentaremos repetir el fútbol que
mostramos en el Monumental.
Al Conejito le gusta hablar de su vida privada,
aunque tampoco da muchas pistas de su intimidad.
"¿Qué hice en el día libre? Me la pasé con los
amigos".
- Hubo otro cambio. Ahora el teléfono sonó en
Mónaco...
- Sí. Pero la verdad, cuando levanté y escuché
la convocatoria, sentí la emoción de siempre.
Siempre soy feliz en la Selección.
- ¿Cuánto cambió de tomar una Coca Cola con
los amigos en la esquina de la calle Dragones a
caminar por Mónaco?
- Ja. Como ciudad, Mónaco es impresionante,
demasiado lujo. Pero en Buenos Aires tengo los
afectos, los amigos de siempre.
- Pero allá no podés salir a la calle en
ojotas, así nomás.
- Nooo. A mí me sorprendió la ciudad, la forma
en que se vive...
- Pero acá en Belgrano no te podés cruzar con
Jordan...
- Eso fue impresionante. Porque yo siempre quise
conocer a Jordan. Yo estaba cenando con mi mamá
y cuando lo vi a Jordan me puse muy ansioso, me
daba mucha vergüenza. Además, como mide dos
metros yo iba a quedar muy abajo, ja. Entonces,
me le acerqué y, a través de señas, le pedí si
me podía sacar una foto. Y entonces vino una
persona del restaurant y la sacó enseguida.
- ¿Y qué tal quedó?
- Todavía no la tengo, pero la voy a hacer al
tamaño más grande que pueda. Aunque al lado mío,
Jordan es una bestia... Igual, yo la quiero
pegar en mi cuarto.
- ¿Fue tan importante como cuando viste a
Diego en un estacionamiento y te pidió la
camiseta para las nenas?
- Pero con Diego por ahí podés cruzar una
palabra y, además, estábamos a la misma altura,
ja, ja... Con éste, que es una bestia de dos
metros, es distinto. En los dos casos fue muy
lindo porque son dos de los deportistas más
grandes de todos los tiempos.
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