Ezequiel Cogan / 18 Noviembre 2004

ELIMINATORIAS: ARGENTINA 3-2 VENEZUELA
Cada día más Savio

Saviola entró y en siete minutos hizo más que Figueroa y Delgado juntos, dos por los que en Europa quieren pagar una fortuna. ¿Cuánto vale este Pibito?

Puede llegar a ser el gran concurso del año que viene: ¿cuál será la fórmula de ataque de José? Las variantes pueden ser infinitas, igual que las discusiones. Con todos bien, sin nanas a la vista, en carrera, ¿quiénes son los titulares? Pekerman anoche volvió a diferenciarse con Bielsa al incluir sólo una dupla ofensiva, dejando de lado los tres que utilizaba el Loco. Al mismo tiempo estableció otra diferencia: primero elige a los hombres y después los puestos. En casi todo el segundo tiempo, como en su debut con Uruguay, juntó a Figueroa y a Saviola, dos centroatacantes según la estricta mirada del anterior entrenador. Y otra vez, el Pibito se mostró renovado, al dente, con el botín caliente como para confirmar que está dispuesto a darle pelea a cualquiera.

Lu-Che. Figueroa y Delgado se formaron y empezaron a caminar juntos en Central. Y hoy lo siguen haciendo en el Cruz Azul mexicano, donde mantienen el nivel a pesar de los desparejo del equipo. A tal punto que en Europa están calentando las billeteras para tratar de hacerles cruzar el Atlántico. Por Figueroa estarían dispuestos a poner 15.000.000 de dólares. Mientras que por el Chelito, otro club ofrecería 10.000.000 de dólares. A pesar de la danza de millones, esta vez no hubo piel entre ellos. Al rubio prácticamente lo buscaron todos menos el Chelito. Figueroa, claramente, jugó de nueve, fue la referencia por momentos obligada en el área y, sobre todo en el primer tiempo, lo buscaron desde distintos lugares. Román, en los tiros libres (el gol en contra de Rey iba a la cabeza del 9); Sorin, aunque sin llegar al fondo; Solari, cuando pudo hacer pie y no se apuró; Milito, con un pelotazo que buscaba a Sorin y que Figueroa no dio por perdido y en el que casi duerme a Dudamel. El Chelito, parado como extremo, muy tentado por las diagonales, le tiró un solo centro en toda la noche y, encima, de zurda: Lucho no le pudo dar de lleno, como en todo el partido, y Dudamel se quedó con la pelota. Sin gambeta, encerrado y tapando las posibles subidas de Zanetti, el Chelito casi que se sacó solo. Antes de dejarle su lugar a Saviola, Delgado había perdido tres pelotas seguidas...

Savio. En siete minutos, el Pibito hizo más que Figueroa y Delgado juntos. En la primera que tocó, hizo amonestar a Luis Vera. En la segunda, gambeteó a dos y la abrió para Zanetti, en la que fue su primera incursión ofensiva porque ya no estaba el Chelito por esa zona. Y en la tercera, recibió de Sorin y con los ojos bien abiertos y todo el borde externo del botín derecho la puso junto a un palo, a contrapierna de media Venezuela. El ingreso del Pibito, además de darle más jerarquía al ataque, fue clave para ganar el partido. Su gol, el tercero, terminó dándole la victoria al equipo. Rápido, ágil, exitoso en el mano a mano, esta nueva versión de Saviola en la Selección muestra a un jugador más completo, que no tiene que vivir del área. Por eso pudo convivir con el voluntarioso Figueroa, quien mereció su gol.

El concurso está planteado. Tevez, Crespo, Rosales, Galletti, Aimar, si es que José lo utiliza como mediapunta, Figueroa, Delgado... Todos, hoy por hoy, parecen correrlo de atrás a Saviola. El Pibito les da una chance: por sumar dos amarillas no jugará contra Bolivia.

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