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Claudia Villapun / 18
Noviembre 2004 |
ELIMINATORIAS: ARGENTINA 3-2 VENEZUELA
Bandas y laboratorio
Argentina buscó con pelotas paradas y centros tras desbordes.
Se habrán
acabado los extremos bielsistas, pero las bandas siguen existiendo en la
Selección. ¡Y cómo! La prueba más concreta es el primer gol: al minuto de
juego, Rey lo hizo en contra luego de un tiro libre ejecutado por Riquelme
desde el costado izquierdo, algo que sería una constante de la primera
etapa. Las pelotas paradas fueron de Román, así como los centros al área
desde las puntas fueron el arma argentina.
Ya sea luego de tiros libres o desbordes, 16 pelotas cayeron en el área
defendida por Dudamel en la parte inicial: 8 desde la izquierda, 2 desde el
centro y 6 desde la derecha. En la primera zona y en la central mandó
Riquelme, gracias a la ejecución de 6 tiros libres (uno fue el segundo gol),
aunque Solari también fue gran protagonista. En la última, el Chelito
Delgado llevó la batuta con la pelota en movimiento. En el segundo tiempo,
la Selección arrancó con mayor preponderancia de Solari. Incluso, Román le
dejó un tiro libre en la puerta del área rival. Como el equipo bajó las
revoluciones, los costados no fueron tan usados: sólo hubo 2 centros desde
la derecha (un córner), 5 desde la izquierda (2 de Riquelme -también pateó
un tiro libre al arco-, 2 de Solari y uno de Sorin) y uno frontal.
Nota principal
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