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J. López / I. Sagnier / 25
Noviembre 2004 |
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LA ENTREVISTA
Saviola: "Me gustaría volver al Barça, pero vivo el día a día"
Saviola le abrió las puertas de su vida en
Mónaco a SPORT, donde ya es figura y sigue su fiel romance con el gol
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Saviola,
auténtico y reflexivo, atendió a Sport ante la belleza de los paisajes
de Montecarlo |
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JAVIER SAVIOLA, UN DELANTERO QUE ESTÁ DE
ERASMUS |
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El argentino está contento con la experiencia que le ha
tocado vivir en la presente temporada jugando cedido en el Mónaco. Como
si fuera un estudiante que está de Erasmus y que ha decidido cursar un
año de su carrera en el extranjero, Javier Saviola tiene claro que algún
día volverá a vestir la camiseta azulgrana y marcar goles en el Camp
Nou, pero que ahora mismo se debe al club monegasco, donde asegura que
le han acogido con muchísimo cariño. Ante el rumor de que Joan Laporta
había viajado ‘in extremis’ el pasado martes para cenar con él, Saviola
dejó claro que esa velada ya estaba prevista desde hacía tiempo |
Dice la leyenda que la afición del Mónaco, como la del
Barça, es muy exigente y que no se entrega porque sí a un jugador. Pero el
‘Conejo’ Saviola ya ha cruzado esa línea y el martes, contra el Liverpool,
los monegascos –incluido el Príncipe Alberto– le aplaudieron de pie, un
gesto similar al baño de cariño que siempre le ofrendaron los culés. Un día
después de su partidazo por la Champions, Javier atendió en Montecarlo a
SPORT.
¿Cómo va tu adaptación?
En lo personal, bien, conociendo una ciudad totalmente distinta a Barcelona.
La adaptación fue muy buena y bastante rápida. En lo futbolístico también es
distinto, es una Liga más física, de mayor fricción... Mis compañeros me
tratan muy bien a pesar de la diferencia del idioma, de la cultura y de que
vengo de otro país. No me puedo quejar.
¿Tienes aquí la continuidad que querías?
Sí, es lo que pretendía, tener continuidad, jugar la Champions, jugar
partidos... El técnico ha depositado mucha confianza en mí y eso a un
jugador lo hace progresar.
¿Qué diferencias has encontrado?
Hay muchas diferencias. El fútbol es muy distinto, se juega más al pelotazo,
a aguantar la pelota, es más físico y se corre todo el partido. En cuanto a
la gente, en Barcelona es distinto porque acá vas por la calle y muy
difícilmente te paran a pedirte un autógrafo o a saludarte. Allá es
totalmente distinto, los aficionados del Barça viven el fútbol distinto, son
más fanáticos. Entonces acá me encontré con algo diferente, se vive con
mucha tranquilidad.
¿Deschamps te hace sentir útil?
Sí. Yo me siento feliz jugando, cuando entro a una cancha. Uno tiene que
estar feliz en el lugar donde está y jugando es todo mucho mejor.
¿Era un desafío futbolístico venir al AS Mónaco?
Yo sabía que si tenía la posibilidad de ir a otro club es para jugar y me
siento bien por haber tomado la decisión. En Barcelona hubiera sido más
difícil todo... Estoy jugando, tengo continuidad, y es lo que valoro de la
decisión.
¿Te planteas volver al Barça?
En ese sentido, me planteo el día a día, trato de vivir el presente, de
vivir el momento. Estoy en el club en el que estoy y en la ciudad en la que
vivo. Que me gustaría volver a Barcelona, no hay dudas, pero si me pregunta
por hoy, les digo que estoy en el Mónaco, no en el Barça.
¡Vaya sorpresa la visita de Laporta! ¿O quizá lo esperabas?
Sabía que vendría.
¿...?
Cuando terminaron las reuniones para acordar la cesión al Mónaco, él había
prometido que vendría a verme para saber cómo estoy. Da la casualidad que su
visita se dio ante el Liverpool. Estoy feliz porque pude hacer el gol y
reencontrarme con él. Estoy contento por todo.
¿Qué te dijo Laporta en la cena?
Me dijo que estaba contento por el gol y por lo que había hecho. Pero mucho
de fútbol no hablamos, sino de cómo estaba yo en lo personal.
¿Hablas con tus ex compañeros del Barcelona?
Con el vestuario en sí. Cada dos por tres hablo con Xavi, con Gabri, con
Gerard, con la mayoría de los chicos. También me llama gente del vestuario.
He dejado grandes amistades en Barcelona, estuve tres años allí, y la gente
se ha portado de maravillas conmigo. Ese recuerdo uno siempre lo debe tener
presente. Hablamos mucho, eso dice que uno se ganó el respeto como persona.
Y eso es lo más importante.
¿Volviste a hablar en algún momento con los técnicos?
No, con los técnicos no hablé más.
Pero sigues al equipo por TV...
Sí. El partido contra el Real Madrid lo he visto, pero después veo los
resúmenes porque, cuando juega el Barça, casi siempre estoy concentrado o
también jugando. Pero los goles los veo siempre.
¿Qué te parece el nivel del equipo?
El equipo está muy bien, está jugando a un gran nivel y está rápido en las
tres líneas. Es contundente, incisivo, sin dudas, que están haciendo una
gran temporada.
Sobre todo Xavi, tu amigo...
Es un gran amigo. Futbolísticamente es un fuera de serie. Es un grandísimo
jugador, de esos que uno se pregunta hasta dónde puede llegar. Veo que
partido a partido está progresando. A mí personalmente me pone feliz por la
amistad que tengo con él.
¿Cómo es un día tuyo en Mónaco?
Lo vivo con demasiada tranquilidad. En Barcelona me manejaba por todos lados
y sabía que en todos lados había movimiento. Acá te tienes que privar de
hacer cosas, pero estás tranquilo. Me junto mucho con Bernardi, con
Chevantón, con los suramericanos que están acá. Paseamos, vamos a conocer...
Es una ciudad tranquila.
Te reencontrarás con los barcelonistas en el partido del 29 de diciembre,
Catalunya-Argentina.
Será especial, un día muy especial. Por estar de nuevo en el Camp Nou, por
jugar con la selección, por reencontrarme con los chicos catalanes... Será
un espectáculo y habrá un colorido especial.
La gente no pudo despedirse de ti...
Es verdad. La cesión al Mónaco fue muy rápida y no tuve tiempo ni de
despedirme de la gente y, lo más triste, ni de mis compañeros. Fue algo que
me hubiera gustado hacer. Son cosas del fútbol. Ahora los veré a todos de
nuevo, a los aficionados, a los socios, y me va a traer muy lindos
recuerdos.
¿Por qué te tienen tanto cariño los culés? ¿Te lo has preguntado?
En Barcelona me ha marcado el apoyo y el sentirme querido. Nunca tuve ningún
inconveniente y se ha creado una química especial desde que llegué. Soy un
agradecido por recibir tanto afecto. Estar aquí es una experiencia nueva,
pero a veces se extraña el caminar por las calles de Barcelona.
¿Notas que has crecido?
Siento que sí. Aprender un nuevo idioma te ayuda en lo personal, como venir
a vivir solo y tratar de hacer las cosas por sí mismo, a espabilar como se
dice... Todo te hace crecer y lo voy llevando bastante bien. Estoy contento
por cómo me siento en lo personal. Como les decía, fue un cambio grande en
todos los sentidos.
Saviola de pronto se calla y clava su mirada en un televisor que
transmite el partido de fútbol sala entre Argentina y Portugal. Acaba de
marcar un gol su país y el ‘Conejo’ sonríe. “¡Qué divertido es jugar fútbol
sala! De chiquito jugaba todo el día a la pelota”, cuenta. A unos metros le
bromean Alfredo Cabrera Brizuela, su representante, y Diego Queiruga, su
abogado. “¿Dónde está el cable que no aparece?”, le tiran con complicidad.
El ‘Conejo’ está tentado y de excelente humor, pero con unas ganas tremendas
de ver la TV.
Menudo abrazo con Luis García.
Es que cuando compartes muchas cosas y de un día para el otro tienes que
separarte, es difícil. Por eso, cuando te cruzas con un compañero en otro
campo, le muestras tu afecto.
El Príncipe Alberto se puso de pie para aplaudir tu gol mientras la afición
te gritaba “Sa-vio-lá/Sa-vio-lá”.
Siempre baja al vestuario, es fanático del equipo. Tuvo el gesto de
acercarse y pedirme la camiseta.
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