F. Ortiz / 01 Julio 2005


EL CRACK MEDIÁTICO RECHAZADO

La imagen de los pósters de la gira del Barcelona por Asia en 2004 tenían como protagonista destacado a Javier Saviola, por encima incluso de Ronaldinho. Aunque el Pibito no estaba entre los viajeros, surcoreanos y japoneses se habían rendido de antemano al encanto (futbolístico o de pura empatía física) del argentino. Vaya esta anécdota para desmentir que Saviola no sea mediático, palabro tan en boga entre los acólitos de Joan Laporta. Saviola se ganó a la afición del Barça en cuanto pisó el Camp Nou, sin siquiera haber jugado, y ratificó después con una media de 20 goles por temporada su condición de buen delantero.

Pero resultó que Frank Rijkaard rechazó, desde su misma llegada al Barça, la presencia de Saviola. No ayudaron al chico su alta ficha (herencia de Gaspart) ni su representante, un abogado altanero que chocó con el no menos engallado vicepresidente Ferran Soriano, artífice en gran medida del alejamiento de Saviola justo cuando recibió su pasaporte español, hace un año. Como en el dicho popular, entre todos lo mataron y él solito se murió. Pero Saviola ve ahora una opción atractiva en el Espanyol uefo de Lotina. Sólo torpezas como la del consejero delegado Morlanes, que ayer desacreditó a Sebastián Javier, puede dar al traste con una operación en la que Bytes está dispuesto a invertir.
 

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