El
Barça se desprende de Saviola? El Pibito es uno de los futbolistas más
discretos y elegantes que han pasado por el club; vino en una época amarga,
y poco a poco ese sabor triste él mismo lo fue suavizando con una actitud
deportiva excepcional y con un lenguaje futbolístico que resultó ejemplar en
un grupo donde reinaba la apatía. Se revolvía, defendía y atacaba, marcaba
goles, tenía rabia. Animó al equipo, más que con palabras, con arrojo
personal, y nunca desmayó. Pudo haber estado más o menos afortunado, y una y
otra vez ejerció la autocrítica. Se fue al Mónaco sin hacer aspaviento, y
ahora ha vuelto con la misma discreción disciplinada de siempre. |