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17 Octubre
2005 |
EDICIÓN IMPRESA - Deportes
El Sevilla se da una alegría
en San Mamés por su centenario
BILBAO. No ha podido celebrar mejor el Sevilla
su centenario. Una victoria (que le sirve para salir de la zona baja de la
tabla) y en un campo histórico como el de San Mamés siempre es un plato de
buen gusto. Para el Athletic, en cambio, el 0-1 no hace más que ahondarle
aún más en la crisis deportiva en la que se ve inmerso.
El Sevilla mostró muy pronto sus cartas en San Mamés. No le importó dejar
el control del partido a su rival en el centro del campo, confiados en la
fortaleza de su defensa, porque la clave de su triunfo estuvo en la
velocidad en el contragolpe de sus hombres más adelantados, en especial
por parte de Saviola, un peligro constante para la zaga rojiblanca
mientras estuvo sobre el terreno de juego. El argentino tuvo su primera
oportunidad a los tres minutos, cuando ganó la espalda a toda la defensa y
lanzó el balón fuera incomprensiblemente en el mano a mano con Aranzubia.
Kanouté, en el 12, hizo lo más difícil, que era fallar ante el gol. A la
tercera ya fue la vencida y Alves, que había corrido bien su banda, acertó
a conectar un disparo a la escuadra desde el borde del área tras un
rechace. Era el 0-1 que bien se pudo haber incrementado antes del descanso
cuando un minuto más tarde Luis Prieto sacó con la cabeza un lanzamiento
de Saviola que ya se colaba a gol.
Mientras, el Athletic estaba «desaparecido» en combate. La presión de los
sevillistas a la pareja Gurpegui-Orbaiz impidió la circulación del balón
hacia los hombres más creativos del equipo rojiblanco, en especial a
Etxeberria y Yeste, muy apagados que dejaron huérfanas las dos bandas.
Delante, Javi Navarro se encargó de anular al joven Llorente, demasiado
inexperto. Una internada de Iraola por su banda (m. 33), con centro al
área que Tiko, en buena posición, remató fuera, fue la única aproximación
de peligro a las inmediaciones de Palop, que vio el partido con excesiva
tranquilidad.
El partido cambió de rumbo en la segunda mitad, en la que el Athletic
mostró un plus más de ambición, ante un Sevilla que comenzaba a
conformarse con el resultado, si bien no se compartió desde la grada el
cambio de Mendilibar de dar entrada Guerrero y sustituir a Yeste.
Sin embargo, cuanto más crecía el Athletic llegó la roja a Tarantino -el
puesto de lateral zurdo parece maldito-, lo que no hizo que el Sevilla
abriese más sus líneas en busca de la sentencia, siguiendo atrás agazapado
y dejando jugar al Athletic siempre al borde del área grande. La presión
final del Athletic, sin ningún orden, no le sirvió de nada
URL:
http://www.abc.es/abc/pg051017/prensa/noticias/Deportes/Futbol/200510/17/NAC-DEP-062.asp
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