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JM Igeño / 22 Octubre
2005 |
EDICIÓN IMPRESA - Deportes
2-0: El espectáculo estuvo en la grada y la
efectividad, en el campo
El Sevilla festejó su primer partido como
centenario en Nervión con una victoria clara frente el Alavés, pese a que
los puntas blancos siguen sin ver puerta
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Con goles de Adriano -en la imagen, celebrando el tanto- y de Maresca,
al transformar un penalti cometido sobre Saviola, el Sevilla ganó
(2-0) con claridad al Alavés de Piterman. MILLÁN HERCE
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SEVILLA. La espectacular «marea roja» que el
Centenario del Sevilla llevó a las gradas de Nervión no estuvo acompañada
precisamente de una marea de juego por parte del equipo de Juande, pero sí
de la efectividad necesaria para que éste aprovechara sus no muy numerosas
ocasiones de gol y ganara con claridad al Alavés, continuara sumando de
tres en tres después de la victoria de Bilbao y pueda ahora seguir
puliendo defectos con la tranquilidad que deben dar los puntos acumulados.
El equipo sigue teniendo problemas para elaborar juego, presenta con
cuentagotas el dinamismo y la movilidad necesaria para superar al rival
con el balón y, encima, los delanteros continúan sin marcar. Pero aun así,
el Sevilla fue mejor que el Alavés, tuvo en Saviola su mayor factor
diferencial con respecto al adversario y no necesitó un chaparrón de
ocasiones para hacer el par de goles que le dieron una victoria tranquila
y acorde con la celebración de unas gradas repletas de banderas con el
«cien».
Para intentar lograr una segunda victoria consecutiva y dar un salto
clasificatorio, el Sevilla afrontó el partido ante el Alavés con un centro
de campo eminentemente creativo -Renato «sentó» en el banquillo a Martí- y
con Luis Fabiano como acompañante arriba de Saviola. Fue un Sevilla que
durante la primera parte sólo se impuso al cuadro de Piterman en el
marcador, puesto que los blancos se mostraron como un equipo
descoordinado, sin ayudas entre sus componentes cuando se desplegaron en
ataque, sin combinación rápida y con soluciones equivocadas en muchas de
sus acciones: conducción excesiva de balón en jugadores como Maresca,
Jesús Navas o Daniel Alves, además de algún que otro pelotazo sin sentido
desde el centro de la defensa. La apuesta por el balón del mediocampo
Maresca-Renato no se traducía en un juego fluido del conjunto de Juande,
porque el Alavés creó superioridad en esa zona con Carpintero, Astudillo y
Wesley, que recibían de sus compañeros de arriba -Bodipo, Aloisi y Nené-
bastante más ayuda que la medular sevillista de los jugadores locales más
adelantados. Frente al repliegue rápido y ordenado del cuadro vitoriano,
el Sevilla sólo ofreció una solución válida en la jugada del gol, poco
antes de cumplirse la primera media hora de juego. Curiosamente, fue una
acción colectiva y combinada del Sevilla con el adversario perfectamente
replegado. La rapidez y la precisión del toque de Maresca -que recibió en
profundidad de David y sirvió un taconazo perfecto para la entrada de
Adriano-, la ayuda de Luis Fabiano para hacer la «pantalla» al central que
trataba de impedir esta llegada y el perfecto aprovechamiento del
consiguiente pasillo por parte de su compatriota, que finalizó la jugada
con maestría delante del meta Costanzo, hicieron de esta jugada no sólo la
mejor de la noche sino también la más decisiva, por cuanto en ventaja -no
de forma inmediata, pero sí ya en la segunda parte- todo iba a transcurrir
de modo mucho más favorable para los intereses del Sevilla.
En la segunda mitad, con el Alavés defendiendo peor en el medio campo,
como consecuencia de su mayor estiramiento de líneas y de la colocación de
más gente arriba, el Sevilla salió atacando con mucho más ritmo y
verticalidad, apoyado sobre todo en la calidad de Saviola y en un medio
campo menos atosigado que en la primera parte. Todo era más coherente en
el Sevilla, que buscaba el gol que matara definitivamente el partido
entrando con cierta comodidad por las bandas, sobre todo con desdobles por
la derecha entre Daniel y Jesús Navas. El gol que dio la tranquilidad a
los de casa llegó después del «susto» que supuso un tiro de Wesley, tras
jugada de Nené, que detuvo con muchos reflejos Palop. Fue Saviola, al
provocar un penalti aprovechando la inercia del portero alavesista después
de un rechace de éste a tiro de Adriano, el que permitió a Maresca hacer
-transformación impecable la suya- el segundo tanto desde los once metros.
Aunque Nené lanzó una falta al palo, el Sevilla ya no pasó apuros y pudo
festejar por fin, en un día especial para su gente, una victoria clara.
Ficha técnica
2 - Sevilla: Palop; Daniel Alves, Aitor Ocio (Pablo Alfaro, m.83), Javi
Navarro, David; Jesús Navas, Renato (Martí,
m.75), Maresca, Adriano; Saviola y Luis Fabiano (Kanouté, m.61).
0 - Alavés: Costanzo; Gaspar Gálvez, Pellegrino, Juanito, Coromina;
Astudillo, Santi Carpintero; Wesley (Lacen, m.75), Nené; Bodipo
(Antchouet, m.77) y John Aloisi.
Goles: 1-0, M.27: Adriano. 2-0, M.70: Maresca, de penalti.
Arbitro: Ayza Gámez (Comité valenciano). Amonestó a los visitantes Gaspar
Gálvez (m.33), Carpintero (m.58), Costanzo (m.71), Astudillo (m.74), Nené
(m.77) y Pellegrino (m.83) y a los locales Aitor Ocio (m.50) y Daniel
Alves (m.69).
Incidencias: Partido disputado en el Ramón Sánchez Pizjuán, ante cerca de
cuarenta mil espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones.
A la salida de los jugadores se creó un gran mosaico en las gradas con las
banderas que el club ha regalado a sus 37.700 abonados con motivo del
Centenario de la entidad sevillista.
URL:
http://sevilla.abc.es/sevilla/pg051023/prensa/noticias/Deportes/Deportes/200510/23/SEV-DEP-011.asp
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