T. López Jordà / 12 Diciembre 2005


LIGA ESPAÑOLA DE FÚTBOL DE PRIMERA DIVISIÓN. LA VUELTA DE UN EX AZULGRANA
Tributo al Conejo
El Camp Nou recibió a Saviola como a uno de los suyos, como al ídolo que pudo ser y al que quisiera volver a ver vestido de azulgrana

Amor eterno
"Felicidades, Pibito. Quédate" o "Saviola, t´estimem" fueron algunos de los mensajes de la grada

Agradecido
"Las pancartas me hacen feliz, siempre tuve mucha química con la gente"

Decisivo
El Pibito creó medio gol sevillista al enviar al palo un centro

La voz del Camp Nou hizo una pausa cuando cantaba la alineación sevillista al llegar al tercer visitante del once inicial, el número 7, y la grada dictó su sentencia: el barcelonismo quiere a Saviola, a pesar de la distancia y de los nuevos ídolos azulgrana que han ocupado su corazón. Rugió esa grada como homenajea a la gent de casa, como a uno de los nuestros, y se entregó al Pibito como al ídolo que pudo ser, pero que tuvo que emigrar. Cosas del fútbol. Fue el mejor regalo de cumpleaños, su 24. º aniversario, y la mejor muestra de cariño al Conejo, exiliado a 1.011 kilómetros del reino del buen fútbol, donde pretende "demostrar que puedo jugar aquí".

Hacía un año y medio, desde el 16 de mayo de 2004, que Saviola no pisaba el Camp Nou. Fue en el último partido del Barça en casa de la Liga 2003-04. Entonces la afición culé desconocía si Saviola iba a seguir de azulgrana, por lo que no había tenido ocasión de despedirse de la promesa argentina, ni de agradecerle los 59 goles en 146 partidos que había donado al Barça en sus tres cursos. Ayer, la grada se congraciócon su antiguo niño mimado. "Felicitats, Saviola. Sempre amb tu", le regaló en una pancarta una tal Núria. Otra, anónima, proclamaba "Saviola, t´esti-mem", y una tercera le decía "Felicidades, Pibito. Quédate". Como si de él dependiese... "Algunas pancartas vi - comentaba Javier-, es una de las cosas que me hace feliz, siempre tuve mucha química con la gente".

Nuevos tiempos, otros reyes Seguro que querría cumplir su último año de contrato con el Barça (firmó hasta 2007), pero eso dependerá de Rijkaard, y el holandés no está para nostalgias, bien servido como anda con Ronaldinho, con Eto´o y con el otro argentino objeto de los sueños del barcelonismo: Messi. Tampoco la afición, en estado de comunión continua con elequipo yenamoradadesutrío mágico, le añora tanto como para pedir el regreso del Pibito a la antigua usanza, con pañuelos dirigidos a la grada.

Agradecidos y cordiales, sí, pero todo en su justa medida, no fotem... Vale que el chaval, considerado en 2001 como el fichaje de la ilusión, como la réplica al de Zidane por el Madrid, se nacionalizó español para seguir en el Barça; vale que perdonó el millón de euros establecidos por Gaspart que tenía que cobrar por jurar la Carta Magna; vale que fuese utilizado como cedido político al Sevilla para que Del Nido no recurriese la amnistía al Camp Nou... pero tampoco es plan de ponerse a aplaudir un gol rival por muy simpático que caiga el verdugo.

De eso se libró el Camp Nou, pero por poco. A punto estuvo Saviola de poner en un brete a la gent blaugrana. Había dicho el Pibito en estas mismas páginas que si marcaba a su ex equipo lo iba a celebrar "pero sin demasiado escándalo". No marcó, pero estuvo muy cerca - remató fuera (53m) en su primer disparo contra Valdés- yfabricó el gol sevillista con un tiro al palo cuyo rebote aprovechó Kanouté. Sus compañeros fueron a abrazarle, pero el chaval agachó la cabeza, para pasar inadvertido, sacudiéndose el protagonismo como hacen los tipos modestos.

Fueron esas dos sus intervenciones más notables, y de hecho las más decisivas y letales, como todo entrenador exige a su delantero centro. Y eso que su actual técnico, Juande Ramos, desprecia el talento de Javier Saviola escondiéndole lejos del área, haciéndole trabajar en la recuperación como a un mediapunta forjador cualquiera (sirva de muestra que lleva más faltas cometidas que recibidas y un solo gol). Ayer el Pibito quedó aislado entre Oleguer y Puyol -"ya les conozco y se hace complicado pasarles"-, o caía hacia la banda derecha, donde topaba con Sylvinho. Apenas entró en juego, aunque recordó que todavía es el futbolista despierto y pillo que llegó como estrella incipiente en verano de 2001, con el Mundial sub-20 bajo el brazo; el mismo al que blindaron con 150 millones de euros de cláusula.

Pero ante la defensa del líder y en un equipo que juega encerrado poco puede lucir el Conejo. Y menos cuando su jefe le sustituye a los 65 minutos, lo que le enojó de manera notable. "Ya hablaré con el técnico a solas". Fue irse él y empatar el Barça. Gracias, Juande. El Camp Nou le volvió a ovacionar y respiró más tranquilo.

 

URL: http://www.lavanguardia.es/web/20051212/51205904985.html