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Javier Saviola, ayer, minutos antes de entrenarse./REUTERS
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Unas horas después del primer entrenamiento de la
selección argentina en Alemania, habló el todavía delantero del Sevilla
Javier Saviola con ABC. Desde su habitación, amable como siempre, el
internacional argentino rompió su silencio y aprovechó para despedirse
de los aficionados sevillistas. Conocidas las palabras de su
representante, Cabrera Brizuela, Saviola apuntilló cada una de las
declaraciones de su agente, asegurando que su intención siempre fue
quedarse en el Sevilla.
-Se acabó.
-Pues sí, parece que ya no hay nada que hacer y que al final no podré
seguir en el Sevilla. Parecía que ninguna de las dos partes, hablo del
club y de la mía, quería que esto sucediera pero al final acabó así.
-¿Y por qué?
-Notamos (habla en plural, uniendo a su representante) que al final no
había tanto atrevimiento por que me quedara. Es de lo que nos hemos dado
cuenta, que al final no me querían tanto...
-¿Quién no le quería tanto?
-Hubo dos puntos que no me gustaron nada; el primero, que después de
ganar la UEFA, una competición que conseguimos entre todos, Juande hable
así de mí... No me ha gustado que en los periódicos apareciera que si yo
no era un futbolista primordial..., que si había otros delanteros
antes...
-Pero... ¿usted ha hablado con el entrenador de este tema? No sé a qué
se refiere con que Juande ha hablado mal de usted.
-No, ahora mismo estoy centrado en la selección, ya después del Mundial
analizaré más tranquilo todo este asunto. No tengo ningún problema en
hablarlo, todo lo contrario. La verdad, que saliera eso de que no
contaban conmigo, o que yo no era primordial, me extrañó. Después de ver
al equipo, la temporada que hicimos, todos juntos, me cuesta creerlo.
-¿Y no se dio cuenta a lo largo de la temporada de que Juande Ramos no
lo podría tener entre sus preferidos?
-No, qué va, para ser sincero, todo ha ido tan rápido que no ha dado
tiempo para pensar. Ganando la Copa de la UEFA, luchando hasta el final
por entrar en la Champions..., fueron muchas cosas en poco tiempo y lo
cierto es que ni me paraba a pensar si me querían o no...
-Hablaba usted de dos puntos, ¿cuál es el segundo?
-No tengo nada en contra de los directivos, todo lo contrario..., pero
esperaba una decisión rápida. Hubo una espera muy larga y todavía sigo
sin entenderla. Esperábamos una reacción por parte del club, pero nunca
llegó. No sé, me extrañan mucho todos estos asuntos.
-Continúe.
-De hecho, lo que más me extraña es que salieran esas informaciones en
los periódicos cuanto estábamos en conversaciones para mi continuidad.
Supongo que no me querían tanto. Para mí ha sido un palo no quedarme. Lo
dije siempre, en Sevilla había encontrado una casa y estaba encantado.
No sólo yo, sino también mi madre, que se lo ha tomado muy triste. Se te
hace difícil. La gente me está llamando, preguntándome qué es lo que ha
pasado..., la gente se había ilusionado con que siguiera, pero al final
me tengo que ir. Me dicen lo que sale en los periódicos, que si me voy a
ir, y yo no puedo hacer nada, tan sólo tranquilizarlos.
-Dice usted que tenía muchas ganas de quedarse, pero entenderá que su
ficha es muy alta y que tal vez el Sevilla la veía desmedida.
-Bueno, yo di todas las facilidades para quedarme. Cuando decía que
quería continuar lo decía de verdad, de corazón. Incluso, (se queda
callado unos segundos) estaba dispuesto a bajarme el contrato, a
arreglarlo antes del Mundial por si luego mi prestigio iba a ser más
alto. Lo intenté, se lo aseguro, pero no pudo ser.
-¿Se lo dijo a Del Nido?
-Claro, claro. todo el mundo lo sabía, se lo dije a los directivos. Todo
lo que le he dicho se lo dije antes al club.
-Se va con pena...
-Normal, la gente en Sevilla me ha tratado maravillosamente. Ya dije que
era lo más parecido a Argentina, tan sólo aprovecho para dar las gracias
a los aficionados del Sevilla.
-He hablado con Jesús Navas y el hombre está sintiendo bastante que
usted no vaya a continuar.
-No sólo Jesús, muchos más compañeros, se lo aseguro. Con Jesús, desde
que llegué, salió una relación de amistad bastante buena... y quizás por
ahí duele... Nada más llegar al Sevilla me hice amigo de Jesús, con el
que compartí más tiempo; entiendo que pueda estar dolido. Hemos hecho un
gran grupo, con gente muy buena. Pero bueno, no pasa nada. No quiero que
nadie se enoje, ni nada por el estilo. Cada uno hace lo que le interesa
y ya está. Lo que sí quiero es que no quede duda de que mi intención
siempre fue quedarme.
«No quiero que haya dudas sobre mi intención, que siempre fue quedarme»