|
“Peleamos por un
lugar, no entre nosotros”
Apenas se intenta juntar a Javier Saviola y Carlos
Tevez empiezan las bromas entre ellos. Los dos pelean por un lugar al lado
de Hernán Crespo para el debut ante Costa de Marfil y se ven venir el foco
de las notas.
El Pibito entiende el juego y se resigna a pura sonrisa dentro de su
conocida timidez.
Carlitos, más expresivo, aclara mientras busca cómplices: “Mirá, mirá, nos
van a enfrentar. Vas a ver, nos van a enfrentar... (risas). No pongan que
estamos peleados ni nada, miren que somos amigos, eh”, mientras busca el
abrazo de su compañero.
-Bueno, ya falta poco. ¿Quién juega?
Tevez: -Acá no hay problemas, en serio. Estamos muy bien todos juntos
viviendo el día a día. Se pelea por un lugar, pero el que quede afuera va a
alentar porque es lo mejor para todos.
Saviola: -Claro, hay una competencia sana y no se trata de ver quién va a
ser el titular, sino de hacer lo mejor para la Selección.
-Está bien, pero vos, Javier, parecés sacarle una pequeña ventaja a Tevez...
-El último partido lo jugué de titular, pero eso no significa mucho porque
quedan muchos días y no va a ser fácil estar en el arranque. Acá hay
delanteros de gran nivel, no sólo Carlitos y yo.
-Carlos, ¿es una ventaja tuya el hecho de que podés formar dupla de punta y
también podés arrancar de más atrás?
-Puede ser, puedo jugar en ambas posiciones y sin problemas. Pero lo mejor
es lo que dijo Javier de la competencia sana. El grupo está entero y
solamente se piensa en sumar.
-¿Cuánto vale que se conozcan ya de tantos torneos, pese a venir de River y
de Boca, y también de categorías diferentes por lo que no compartieron
juveniles?
Tevez: -Conocerse siempre es bueno, con Javier jugamos la Copa América de
Perú y los Juegos Olímpicos. Nosotros tenemos claro que en este tipo de
torneos la convivencia es fundamental y nos llevamos bárbaro.
-¿Argentina puede ser campeón del mundo?
Saviola: -Eso es difícil de contestar. Sabemos que en un Mundial no se puede
decir quién es el favorito, pero nosotros queremos ser contundentes y jugar
bien. Lo seguro es que está Selección va a jugar bien.
Tevez: -Va a ser duro. Pero la Selección va a jugar bien y vamos a dejar
todo para pelearla hasta el final.
-¿Qué es lo que falta?
Tevez: -Nada en especial. Quizás faltaban minutos de entrenamiento y eso lo
logramos en estos días y en lo que queda para el debut.
Saviola: -Lo más importante es acoplarse bien. Y sentirnos todos
importantes. Porque creo que todos vamos a tener una chance en algún momento
del campeonato y tenemos que estar listos para tratar de aprovecharla y para
ser útiles al equipo.
-¿Se dieron cuenta de que son la envidia de toda Argentina por estar acá?
Saviola: -Claro, este es un lugar privilegiado y nosotros lo sabemos.
Entonces cada día lo disfrutamos mucho. Este es un sueño de siempre de cada
uno de nosotros desde que empezamos a jugar en las inferiores. Lo bueno es
que lo tenemos claro y entonces lo queremos aprovechar. Nunca sabés si vas a
jugar otro Mundial o no. Por eso hay que disfrutar cada momento para
ponernos bien y aprovechar cada minuto de la Copa del Mundo para que esta
Selección llegue bien hasta el final y para que nosotros disfrutemos de los
siete partidos.
Tevez: -Cualquiera que juega al fútbol quiere estar en el Mundial. Nosotros
lo sabemos y entendemos el entusiasmo de la gente al acercarse y al tratar
de sacarse una foto o pedir un autógrafo. Por eso siempre paramos y nos
acercamos a ellos. Estar en un Mundial es lo máximo y tenemos que
aprovecharlo.
-Javier, definí a Tevez...
-Es un grande. Una muy buena persona a la que aprecio mucho y como jugador,
un crack. Goleador, gambeteador. Hace todo bien.
-Carlos, hablá de Javier...
-Es un fenómeno. Es tranquilo pero muy amigo de sus amigos y eso es muy
bueno. Y como jugador es un goleador implacable que deja su marca siempre.
La charla termina como empezó, entre risas. Saviola mirando las ocurrencias
de Carlitos y sin decir nada. El ex Boca tiene una más y carga a los
periodistas: “¿Vieron? Somos amigos. No nos hicieron pelear”. Hernán
Castillo, CC
Separados o juntos, dos piezas valiosas
Son parecidas las historias futboleras de Javier Pedro Saviola y Carlos
Alberto Tevez, el Conejo y Carlitos. Porque debutaron en los más grandes, en
River y en Boca. Y muy de pibes.
Tenía 16 años Saviola cuando la visión de Ramón Díaz lo lanzó a la Primera
ante Gimnasia de Jujuy, con un gol incluido, en 1998.
Y andaba por los 17 Carlitos cuando Bianchi decidió su inclusión, en
Córdoba, contra Talleres, en 2001. Ahora los dos están en la Selección de
José Pekerman que se prepara para este Mundial. Y, aparentemente, están
disputando el puesto de acompañante de Hernán Crespo en el ataque del equipo
que debutará ante Costa de Marfil el sábado. Por lo menos, mientras dure la
incertidumbre sobre la plenitud de Lionel Messi. O hasta tanto el entrenador
no decida la posibilidad de que armen ellos dos un tándem ofensivo.
¿Es posible esa variante? Siempre es posible el encuentro de dos jugadores
aptos para una función similar en ataque, sin que sea la contextura física
la condicionante. Ya probó Tevez de esa medicina cuando Oscar Tabarez lo
incluyó, en aquel Boca del Apertura 2002, que casi alcanza al Independiente
campeón, junto con Delgado y Guillermo Barros Schelotto. Y fue figura. Y
siguió siéndolo en 2003, en la cima de su esplendor, cuando conquistó la
Copa Libertadores, ante el Santos, en San Pablo. Y con su aporte para la
conquista de la Intercontinental frente al Milan, en Tokio. Recién
recuperado de una lesión entró en la segunda parte del encuentro. Y con su
potencia, su capacidad para proteger la pelota, y su habilidad ofensiva,
hizo el proceso de la conquista del público del Corinthians después de una
transferencia fabulosa. Y consiguió, al fin, un reconocimiento inédito: el
mejor jugador del Brasileirao, el mayor torneo de ese país, en 2005. Y con
esos pergaminos llegó a Alemania, portando la madurez de sus 22 años, y la
ilusión de mejorar el sueño cumplido de la medalla de oro en las Olimpíadas
de Atenas, como goleador de la Selección de Bielsa.
También fue impactante el recorrido de Saviola. Su consagración en el River
campeón de 1999 y 2000 lo proyectó hacia la fabulosa transferencia a
Barcelona luego de haber sido la figura y el goleador de la Selección Sub 20
que se consagrara en Buenos Aires, en 2001. Y fue muy bueno su rendimiento,
en goles, en el club catalán. Pero, insólitamente, lo hicieron emigrar.
Luchó la titularidad en el Mónaco. Y se afirmó en el Sevilla en 2006, a los
24 años, hasta recuperar la confianza de José. Rápido, oportunista,
goleador. Horacio Pagani, CC
URL:
http://www.losandes.com.ar/2006/0603/deportes/nota319575_1.htm
|