H. Claus / 3 Junio 2006

A 6 DIAS DEL MUNDIAL
La pelean de abajo

Saviola y Tevez, dos de los tres delanteros más bajos del Mundial, se juntaron para hablar de la lucha por el puesto... Con mucha altura.


Javi mide 1,69 y Carlitos 1, 68. Más bajito es el marfileño B. Kone: 1,63.

En junio del 2001. José Pekerman y César Luis Menotti se juntaron antes del Mundial Sub 20. Había efervescencia y esperanza por la previa de lo que sería el tercer título de la era Pekerman. Y Saviola ya pintaba para ser la carta de triunfo. En esa riquísima charla, José aseguró: "Si tuviera cinco centímetros más, Javier sería el 9 perfecto". El Flaco, rápido de verba, respondió: "Según dónde le pongas los cinco centímetros". Y los dos se rieron como amigos.

La estatura de los delanteros es un tema a debatir y en esta Selección, más todavía. Entre todos los delanteros que estarán en Alemania, hay dos argentinos entre los tres más bajitos. El más chiquito es Bakary Kone, de Costa de Marfil, con 1,63 m. Luego, lo siguen Carlos Tevez con 1,68 y Javier Saviola con 1,69. Entonces, Olé los juntó para charlar de un tema con altura. "No pongan que estamos peleados, eh", bromea Tevez cuando se juntan para la foto.

—Los juntamos porque son dos de los atacantes más bajos del Mundial.

—S: ¿De verdad? Dale... Si hay más chiquitos...

—T: Bue, no importa. Javi, hagamos la foto.

—¿Y qué significa jugar con esta altura?

—S: Estamos acostumbrados desde chicos. O de chiquitos, ja.

T: Cada uno se defiende con lo que tiene.

No lo dicen, pero mal nos les va. Están entre los 23 de una Selección top y pelean por el único lugar que Pekerman está definiendo. El socio de Crespo es la duda. Por ahora el que saca ventaja es el Conejo.

—¿Cómo viven competir por un mismo lugar?

—S: Hay una lucha sana y no se trata de ver quién va de entrada, sino de hacer lo mejor para la Selección.

—T: Disputamos un lugar pero el que quede afuera va a alentar porque es lo mejor y es lo que ya charlamos a nivel grupal.

—¿Y quién gana la lucha de los chiquitos?

—J: Eso lo dirá José antes del debut. El último partido lo jugué de titular, pero eso no significa mucho, ya que en esta Selección hay seis delanteros importantes.

T: Todos queremos jugar, lógico. Hay que trabajar y esperar el momento.

—¿Cuánto vale que se conozcan de la Copa América y de Atenas?

—T: Mucho. Sabemos que es clave la convivencia. Y que hay que apoyar.

—S: Pienso lo mismo que Carlos. En este grupo nos conocemos todos desde muy pibes y eso clave.

—Saviola, ponete en analista y hablá de Tevez.

—Es un jugadorazo. Un muy buen pibe al que aprecio mucho y juega como un crack. Goleador, gambeteador, guapo, encarador.

—Carlitos, definí a Javier.

—Es un goleador implacable que donde vaya a jugar deja su marca siempre.

HERZOGENAURACH (ENVIADO).

 

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Los Andes | OnLine

H. Pagani / 3 Junio 2006

“Peleamos por un lugar, no entre nosotros”

Apenas se intenta juntar a Javier Saviola y Carlos Tevez empiezan las bromas entre ellos. Los dos pelean por un lugar al lado de Hernán Crespo para el debut ante Costa de Marfil y se ven venir el foco de las notas.

El Pibito entiende el juego y se resigna a pura sonrisa dentro de su conocida timidez.

Carlitos, más expresivo, aclara mientras busca cómplices: “Mirá, mirá, nos van a enfrentar. Vas a ver, nos van a enfrentar... (risas). No pongan que estamos peleados ni nada, miren que somos amigos, eh”, mientras busca el abrazo de su compañero.

-Bueno, ya falta poco. ¿Quién juega?

Tevez: -Acá no hay problemas, en serio. Estamos muy bien todos juntos viviendo el día a día. Se pelea por un lugar, pero el que quede afuera va a alentar porque es lo mejor para todos.

Saviola: -Claro, hay una competencia sana y no se trata de ver quién va a ser el titular, sino de hacer lo mejor para la Selección.

-Está bien, pero vos, Javier, parecés sacarle una pequeña ventaja a Tevez...

-El último partido lo jugué de titular, pero eso no significa mucho porque quedan muchos días y no va a ser fácil estar en el arranque. Acá hay delanteros de gran nivel, no sólo Carlitos y yo.

-Carlos, ¿es una ventaja tuya el hecho de que podés formar dupla de punta y también podés arrancar de más atrás?

-Puede ser, puedo jugar en ambas posiciones y sin problemas. Pero lo mejor es lo que dijo Javier de la competencia sana. El grupo está entero y solamente se piensa en sumar.

-¿Cuánto vale que se conozcan ya de tantos torneos, pese a venir de River y de Boca, y también de categorías diferentes por lo que no compartieron juveniles?

Tevez: -Conocerse siempre es bueno, con Javier jugamos la Copa América de Perú y los Juegos Olímpicos. Nosotros tenemos claro que en este tipo de torneos la convivencia es fundamental y nos llevamos bárbaro.

-¿Argentina puede ser campeón del mundo?

Saviola: -Eso es difícil de contestar. Sabemos que en un Mundial no se puede decir quién es el favorito, pero nosotros queremos ser contundentes y jugar bien. Lo seguro es que está Selección va a jugar bien.

Tevez: -Va a ser duro. Pero la Selección va a jugar bien y vamos a dejar todo para pelearla hasta el final.

-¿Qué es lo que falta?

Tevez: -Nada en especial. Quizás faltaban minutos de entrenamiento y eso lo logramos en estos días y en lo que queda para el debut.

Saviola: -Lo más importante es acoplarse bien. Y sentirnos todos importantes. Porque creo que todos vamos a tener una chance en algún momento del campeonato y tenemos que estar listos para tratar de aprovecharla y para ser útiles al equipo.

-¿Se dieron cuenta de que son la envidia de toda Argentina por estar acá?

Saviola: -Claro, este es un lugar privilegiado y nosotros lo sabemos. Entonces cada día lo disfrutamos mucho. Este es un sueño de siempre de cada uno de nosotros desde que empezamos a jugar en las inferiores. Lo bueno es que lo tenemos claro y entonces lo queremos aprovechar. Nunca sabés si vas a jugar otro Mundial o no. Por eso hay que disfrutar cada momento para ponernos bien y aprovechar cada minuto de la Copa del Mundo para que esta Selección llegue bien hasta el final y para que nosotros disfrutemos de los siete partidos.

Tevez: -Cualquiera que juega al fútbol quiere estar en el Mundial. Nosotros lo sabemos y entendemos el entusiasmo de la gente al acercarse y al tratar de sacarse una foto o pedir un autógrafo. Por eso siempre paramos y nos acercamos a ellos. Estar en un Mundial es lo máximo y tenemos que aprovecharlo.

-Javier, definí a Tevez...

-Es un grande. Una muy buena persona a la que aprecio mucho y como jugador, un crack. Goleador, gambeteador. Hace todo bien.

-Carlos, hablá de Javier...

-Es un fenómeno. Es tranquilo pero muy amigo de sus amigos y eso es muy bueno. Y como jugador es un goleador implacable que deja su marca siempre.

La charla termina como empezó, entre risas. Saviola mirando las ocurrencias de Carlitos y sin decir nada. El ex Boca tiene una más y carga a los periodistas: “¿Vieron? Somos amigos. No nos hicieron pelear”. Hernán Castillo, CC


Separados o juntos, dos piezas valiosas

Son parecidas las historias futboleras de Javier Pedro Saviola y Carlos Alberto Tevez, el Conejo y Carlitos. Porque debutaron en los más grandes, en River y en Boca. Y muy de pibes.

Tenía 16 años Saviola cuando la visión de Ramón Díaz lo lanzó a la Primera ante Gimnasia de Jujuy, con un gol incluido, en 1998.

Y andaba por los 17 Carlitos cuando Bianchi decidió su inclusión, en Córdoba, contra Talleres, en 2001. Ahora los dos están en la Selección de José Pekerman que se prepara para este Mundial. Y, aparentemente, están disputando el puesto de acompañante de Hernán Crespo en el ataque del equipo que debutará ante Costa de Marfil el sábado. Por lo menos, mientras dure la incertidumbre sobre la plenitud de Lionel Messi. O hasta tanto el entrenador no decida la posibilidad de que armen ellos dos un tándem ofensivo.

¿Es posible esa variante? Siempre es posible el encuentro de dos jugadores aptos para una función similar en ataque, sin que sea la contextura física la condicionante. Ya probó Tevez de esa medicina cuando Oscar Tabarez lo incluyó, en aquel Boca del Apertura 2002, que casi alcanza al Independiente campeón, junto con Delgado y Guillermo Barros Schelotto. Y fue figura. Y siguió siéndolo en 2003, en la cima de su esplendor, cuando conquistó la Copa Libertadores, ante el Santos, en San Pablo. Y con su aporte para la conquista de la Intercontinental frente al Milan, en Tokio. Recién recuperado de una lesión entró en la segunda parte del encuentro. Y con su potencia, su capacidad para proteger la pelota, y su habilidad ofensiva, hizo el proceso de la conquista del público del Corinthians después de una transferencia fabulosa. Y consiguió, al fin, un reconocimiento inédito: el mejor jugador del Brasileirao, el mayor torneo de ese país, en 2005. Y con esos pergaminos llegó a Alemania, portando la madurez de sus 22 años, y la ilusión de mejorar el sueño cumplido de la medalla de oro en las Olimpíadas de Atenas, como goleador de la Selección de Bielsa.

También fue impactante el recorrido de Saviola. Su consagración en el River campeón de 1999 y 2000 lo proyectó hacia la fabulosa transferencia a Barcelona luego de haber sido la figura y el goleador de la Selección Sub 20 que se consagrara en Buenos Aires, en 2001. Y fue muy bueno su rendimiento, en goles, en el club catalán. Pero, insólitamente, lo hicieron emigrar. Luchó la titularidad en el Mónaco. Y se afirmó en el Sevilla en 2006, a los 24 años, hasta recuperar la confianza de José. Rápido, oportunista, goleador. Horacio Pagani, CC

URL: http://www.losandes.com.ar/2006/0603/deportes/nota319575_1.htm