Miguel Bossio / 11 Agosto 2006

ESPAÑA : LA CURIOSA SITUACION DE UN JUGADOR QUE POLARIZA OPINIONES EN BARCELONA
¿Qué será de ti, Saviola?

Nosotros te queremos, Pibito, quedate..." Eso mismo, españolizado, es lo que le cantaron ayer a Javier Saviola un grupo de 29 hinchas del Barcelona. Son los que viajan con el equipo de Rijkaard en esta gira que realizan Ronaldinho, Messi y compañía por México y Estados Unidos, en estos días en los que el delantero sigue sin encontrar su lugar en el mundo del fútbol. Como cada vez que vuelve de un préstamo y Rijkaard le repite: "No entras en nuestro esquema de juego, pero mientras estés aquí, serás tratado como uno más".

Esta última muestra espontánea de afecto popular se dio en el trayecto aéreo Los Angeles-Houston y el Pibito —siempre pegado a su amigo Xavi Hernández— la escuchó con timidez pero sin asombros, como tampoco se inmuta viendo foros de Internet donde los catalanes opinan: o lo alaban o lo destrozan.

Sabe que él y sólo él divide tanto las aguas en el Barça. Lo aman algunos, que piden "renovarle por diez años y nombrarlo presidente"; "Rijkaard, ya verás si la afición te perdona el maltrato a Saviola", "Que se quede y no lo regalen como a Riquelme".

Lo odian otros: "Que ese pesetero se quede un año sentado en la grada", "Que se lo vendan al Madrid, que ya es malo sin Saviola, imagínense con él"; "Por algo nadie lo quiere...".

La pregunta es: con 24 años y unas condiciones indiscutibles, ¿realmente nadie lo quiere? No pareciera: mientras el DT holandés prefiere a Eto'o, Giuly, Messi, Ezquerro y ahora compró al islandés Gudjohnsen, por el ex River hubo ofrecimientos de Sevilla, Villarreal, Valencia, Panathinaikos, Bolton y Hamburgo. ¿Y...? Problemas de dinero...

La elevada ficha de Saviola quema las tesorerías de los clubes, y encima quienes manejan al jugador no quieren resignar un sólo euro para poder jugar en otro lado. ¿Tal vez porque en un año queda con el pase en su poder...? Barcelona, que invirtió 36 millones de euros en él, dice que es el único del plantel que cobra premio por gol: 6.000 euros.

Ronald Koeman se lo quiso llevar al PSV Eindhoven, pero al oír los 5 millones que pide el club más los 7 por la prima, salió espantado. Rijkaard lo llevó a la gira para mostrarlo, le dio la camiseta 22 y lo puso —como al resto de los mundialistas— algunos minutos con Tigres y Chivas.

Nadie quiere ceder. Nadie lo sabe aprovechar. Y, lo peor, nadie lo puede disfrutar...

 

URL: http://www.clarin.com/diario/2006/08/08/deportes/d-05406.htm