F. De Palma / 15 Enero 2007

00:00 | JAVIER SAVIOLA: EN BARCELONA
"El Coco no te llena la cabeza, tiene barrio y eso al futbolista le gusta..."

El Conejo disfruta a Basile y, con él, quiere llegar como un indiscutido a Sudáfrica. Además, dice que tras el Mundial lo vio "más ansioso" a Messi y que ya extraña a Román.


El Conejito entró y pudo gritar. (EFE).

 
De Jujuy a Cataluña

Saviola debutó, con 16 años, el 18 de octubre de 1998 en un 2-2 de River ante Gimnasia de Jujuy. "Ojo, que jugar en la Tacita de Plata tiene su encanto. Es de lo que siempre hablamos cuando nos juntamos con la Selección, de que en ningún lugar del mundo se vive el fútbol como en Argentina", afirmó.

 
Elogios argentos

El Pibito afirmó que Fernando Gago "tiene perfil europeo y en España ya es muy respetado". Y de Gonzalo Higuaín lo sorprendió "lo rápido" que llegó a España. "Me pongo en la piel del hincha y sé que es difícil de entenderlo, porque no podés disfrutar a nadie", completó.

 
Conejito de fin de año

Las Fiestas, en la Argentina
"Estuve con mi familia de Belgrano. Tampoco tuve tiempo de hacer muchas cosas, porque el primero me volví".

Reencuentro con amigos
"Desde mayo que no regresaba al país. Por eso me puse al día visitando amigos que no veía desde ese momento".

Un chapuzón antes de volver
"Para mí, las vacaciones son sinónimo de pileta. Eso sí que lo disfruté en Argentina, antes de volver al frío de Barcelona".

No consigue desconectarse
"Aun de vacaciones, no me perdí los resúmenes deportivos de allá. Siempre me gusta estar informado sobre todo".

 
29 su edad en 2010

Saviola nació el 11 de diciembre de 1981. A los 19 años (mediados del 2001) ya estaba jugando en el Barcelona, y de ahí que muchos pueden pensar que tiene más edad. Pero al próximo Mundial llegará con la madurez ideal.

Javier te va a atender, pero sólo diez minutos, porque está apurado". El aviso del asistente de Saviola se esfuma cuando el propio Conejo decide no poner límites al encontrarse con Olé en la Llotja Presidencial del FC Barcelona, espacio habitual de reuniones de junta directiva y donde los futbolistas de la plantilla reciben a la prensa en cada mano a mano. El delantero habla mientras tres chiquilines muy rubios corretean por entre los sillones y hablan, se presume, en islandés, como buenos hijos de Eidur Gudjhonsen que son. No le molestan: el Pibito mantiene la misma candidez que en sus inicios en River, con apenas 16 años, quizá sin ser consciente de que su actuación en el último Mundial -junto con Maxi Rodríguez, uno de los pocos aciertos de José Pekerman en Alemania- lo puso en el podio de los delanteros casi indiscutidos para la Selección. El Coco Basile lo sabe y por eso lo sumó a cada una de sus convocatorias. Y, qué duda cabe, es número puesto para el amistoso del 7 de febrero ante Francia, en París, sobre todo tras haberse reencontrado con su amigo el gol: en la semana le hizo dos al Alavés por la Copa del Rey, y el sábado anotó en el 1-3 del Barsa ante el Espanyol. Son gritos que la Selección necesita para dejar atrás el complicado inicio de la era Basile, con derrotas ante Brasil y España.

-¿Hay que preocuparse?

-No. Lo complicado es la falta de tiempo y que hay mucho tiempo entre el último partido y el próximo. En el primer amistoso casi ni pudimos entrenarnos, con un técnico nuevo de quien prácticamente no sabíamos cómo trabajaba, porque la mayoría éramos jugadores del exterior, y lo más importante es darle tiempo para que trabaje con la base que quiere armar. Aún no la tiene, recién van dos partidos y en ese lapso no se puede tener el equipo.

-¿Qué fue lo que más te impresionó del Coco?

-Es muy directo, no le gusta hablar mucho ni llenarte la cabeza. Sabe lo que quiere y tiene mucho barrio; eso al jugador le gusta, que no haya tantos detalles tácticos, sino que vaya directo al grano, a lo que pretende. Me gusta la forma que tiene de encarar el fútbol.

-¿Y con quién marca la diferencia más notoria?

-Todos son distintos...

-Pero pienso en el extremo opuesto a Basile y lo veo a Bielsa. ¿Es así?

-Sí. Basile, Bielsa y Pekerman no se parecen en nada. Pero rescato lo del argentino: más allá de cómo se vea el fútbol, todos tenemos la ambición de sacar la Selección adelante.

-Fuiste una gran sorpresa en el Mundial. ¿Podrás llegar al próximo como un indiscutible?

-Me encantaría que sea así. Después de vivirlo, de sentirlo y de saber lo difícil que es, quiero llegar consolidado al próximo Mundial, tener buenas temporadas en Europa y romperla. Me marcaría para toda la vida.

-¿Cicatrizó la herida?

-Sí. Nos dolió muchísimo quedar afuera, pero interiormente no nos quedó la espina de que no hayamos puesto todo. Cuando nos reunimos y nos miramos a la cara, nadie pudo reprocharle nada a nadie. Por eso la herida cicatrizó, y se formó un muy buen grupo.

-¿Cuánto lamentaste el retiro de Riquelme?

-Muchísimo, porque aparte de ser compañero y de tener una buena relación con él, también me pongo en la piel del hincha, que no lo puede disfrutar. Nadie esperaba que tomara esa decisión pero es respetable, tendrá sus razones.

-¿Hablaste con él?

-No hubo chances, pero ojo, que tampoco le cuestionaría nada. Es como si a mí me preguntaran por qué me quedo en un lugar.

-Otro que no la pasa bien es Messi, por la lesión, por las críticas tras el Mundial. ¿Qué se puede hacer para ayudarlo?

-Lo veo más ansioso, necesitado de demostrar, pero eso nos pasa a todos. A quienes nos gusta jugar al fútbol: cuando entrás a una cancha o te dan minutos querés hacer las cosas que tal vez no hacés en mucho tiempo. Con las lesiones nunca se puede decir por qué vinieron, ni por qué estás ansioso ni por qué te apuraste; vienen porque vienen, es lo peor que le puede pasar a un jugador y lo más importante para él es la recuperación y que la gente esté con él.

-Vos fuiste otro caso de irrupción precoz. ¿Cuán parecida ves tu aparición con la del Pulga?

-Hay algunas diferencias. Yo jugué tres años en la Argentina, supe lo que es jugar en el fútbol argentino, él tuvo otro tipo de adaptación porque empezó a jugar acá, pero no son tan radicales las diferencias. Una vez que uno se adapta, lo que se impone es el fútbol; él tiene mucho fútbol adentro, es un gran jugador. Y yo debí remarla más porque venía de otro lugar, mientras que él era de la cantera. Pero a la hora de jugar uno hace lo que sabe.

-Eso por Barcelona. ¿Y por la Argentina? Porque allá pareciera que hay gente que todavía no sabe bien a qué juega Leo.

-Es cierto, porque no pudieron disfrutarlo. Eso es claro. Tal vez de mí o de Agüero saben cómo jugamos y hasta cómo nos movemos, porque la gente incluso puede disfrutarnos hasta en una entrevista. Pero a Leo lo conocen sólo por la tele. No tuvo nada que ver la forma en que cada uno pudo mostrarse.

-¿Está enojado con el hincha argentino?

-Para nada. El siempre me dice que le encantaría jugar allá, que no haber surgido como el resto de los jugadores es una asignatura pendiente. Tiene la necesidad de mostrarse ante el hincha argentino y de rozarse con aquél medio, que es muy distinto al de acá.

Se lo va ganando. El Conejo está a un semestre de quedar libre. Su regreso al Barcelona, para esta temporada, disparó una fuerte polémica. Lo calificaron de "pesetero", mote que se había ganado Luis Figo cuando, por una oferta mejor, se fue del Barsa para caer en el Real Madrid. A Saviola le reprochan que volvió al club sólo para cobrar el último año de contrato, por el que percibirá unos cinco millones de euros (brutos), cuando se suponía que no tendría muchas chances de jugar. Pero fue aprovechando cada minuto que Frank Rijkaard le dio, tanto que no sólo su técnico ya pidió que le renueven el vínculo, sino que hay rumores que lo ubican en el Sevilla (retornaría) y, ahí la anécdota, en la mismísima Casa Blanca.

-¿Estás poniendo en problemas a Rijkaard?

-Nooo, yo no pongo en problemas a nadie... Al contrario, el entrenador siempre me dio todo su apoyo.

-¿Tuviste mucha claridad mental en estos tiempos para no escuchar las críticas?

-Sí, sobre todo por eso. Siempre me preguntan si, desde que empecé a jugar, había logrado tapar bocas. Y yo sólo quiero estar bien, pensando que mi fútbol aún puede dar mucho más.

-¿Qué fue lo primero que pensaste cuando viste esa tapa?

-Si los tenía enfrente en ese momento, tal vez hubiera reaccionado. Pero cuando fue pasando el tiempo logré que apareciera mi fútbol, no para taparles la boca, sino para mi propia felicidad.

-¿Y la gente te apoyó?

-Sí, y eso fue lo que más me sorprendió. Yo confiaba en mí pero no sabía cómo iba a reaccionar la gente, porque me ponían muchas trabas y hasta me la podían poner en contra por la decisión que había tomado. Y lo que dijeron no había conseguido que la gente se me pusiera en contra.

-¿Qué te aconsejó Rijkaard en ese momento?

-Lo mejor que me puede haber pasado fue el rencor que se generó en el vestuario, el apoyo que me brindaron y el malestar que tuvieron por el tema. Eso me dio fuerzas, ganas y me hizo ver que debo seguir para adelante.

-¿Qué sabés de un rumor que te dio firmando un pre contrato con el Real Madrid?

-Lo escuché, pero siempre se dijeron muchas cosas, y no puedo salir a hablar cada vez que sale algo.

-¿Entonces el Barcelona tiene la prioridad?

-Siempre le voy a estar agradecido al Barcelona. Tengo mi cabeza puesta en dejar todo en la cancha. Muchas veces dije lo que me gusta la ciudad, la gente, el club, en lo cómodo que me siento acá...

-La estás remando ahora, en el Mundial la peleaste desde abajo. ¿Te estás acostumbrando a ser un patito feo?

-Pasé por momentos complicados en lo futbolístico, quizá con técnicos con los que no tenía tanta confianza, pero me gusta el fútbol, sentirme con confianza y cuánto más difícil la tenga, mejor. Es fácil cuando sos titular indiscutible y nadie te mueve. Y éste que tengo ahora es un desafío de los que me gustan en serio.
 

URL: http://www.ole.clarin.com/notas/2007/01/15/01345244.html
 


5 Enero 2007

00:00 | JAVIER SAVIOLA: EN BARCELONA
La tapa de la discordia

Yo digo

La acusación de un diario
Quienes hicieron esa tapa me han abrazado, han sacado libros míos. Por eso verla fue muy chocante.

El retiro de Riquelme de la Selección
Si los tenía enfrente apenas la vi, tal vez hubiera reaccionado. Pero, al final, esa tapa me hizo recuperar mi juego.

Sport, el 31 de agosto del 2006, lo acusó de pensar sólo en el dinero.